Al desencuentro
se quiebran las palabras
sin ser la idea acto
o la contricción veneno.
Cual navegantes
de efemérides solitarias
a quienes la hora marcó el día
tras mamparos azules en su desnudez.
Sabemos de recuerdos
renovamos lo innombrable
mientras las palabras se agotan.
En redes de genuflexión y deseos
veremos como callará el laud
al menor movimiento.
Entonces renaceremos sobre el tiempo
en el espejismo de la carne
o en esta oda
de encuentros y desencuentros
regocijándose.
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