Todo de tu mano
El susurro andrógino
palideció intrascendente.
El universo se te entrega en servidumbre.
El ayer
cual empaque inútil
se desecho sin miramiento.
Mañana las horas serán el huésped exacto
sin el fulgor de otras épocas
de otras pieles.
Se habrán borrado mis besos
ningún gesto te hablará de mí.
Seré el despertar
que detenga en tu aurora
por un instante la sonrisa del triunfo.
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