Morir en New York
París
Dakar
o en Polinesia.
El frío irremitente de Aguirre
furia de Dios
atraviesa hombres.
Oro en su veneno
sed de pedestales
tocan sus espinas.
Y tú
mi tierra prometida
dislocada en espera de un caudal interminable
repudias mi acto intrascendente.
Más yo te fabriqué de entre mis sueños
te modelé de mí.
¿Oyes acaso el juego
de aromas lisonjeros o misiones imposibles?
Inevitable
me alejo
para soñar en New York
París
Dakar
o en Polinesia.
En ellos reino
y peregrino
persigo tu inexistencia
sin piedad para mí mismo.
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