Cuba.
Tus calles
hablan de 30 años detenidos
bajo iconos y centauros omnipresentes
ampollando el seguir el pensamiento
hasta donde nadie a pisado jamás.
Hablan
de la ausencia
de centelleantes esturiones dorados
de pasmosas alas
bajo el rítmico embeleco
de tu fluorescencia.
Eres fuego sagrado
conviviendo con una milonga en su dolor.
Condena de vivir y de morir
bajo el orgullo irresuelto
cual espacio o trinidad
enviada a hacer naufragar
los hijos de tu floración
bajo mares y vientos
por la búsqueda del camino
o el paisaje de un cuento.
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