A tornado el tiempo
de rescatar besos humeantes
pálidas constelaciones
ondas de luz.
El efímero momento centelleante
quiere plantarse en bocas doradas de sinuosas formas
tornar de los silentes y diarios azares
a los fríos destrozos del tiempo.
Las constelaciones se alejan
en luminosos cáliz
para estanciarse
balbuceante sobre otros cuerpos.
Yo
me yergo único y constelar
en mi sagrado vaso
sin arrepentimiento
con la ingina del guerrero
por ser probado en otras batallas
en otras luminosas formas
en la conciencia de tener el cielo en las manos
cual hechizo que escapa de los hombres.
Sé de cierto de una estela superior
sé de cierto del desbordado placer
más en tanto habrán de callar tus silencios
confesos ante la sinuosa presencia.
Habrán de permanecer quietos los pajes.
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