Brindo
a tus triunfos
a la remozada fiesta
a los monstruos rotos
al renacido encanto.
Brindo
por la Itaca de Kavafis
a su suelo por hollar
al paso infatigable.
A la redondez del cuento
a los doce peregrinos barbitúricos
a tu piel de aroma a madreselva
desdeñada y desdeñando a las naciones.
Brindo a ellos porque alejan
todo embuste citadino
toda diaria mortandad
todo cuerpo desdeñado
toda lesa humanidad.
|