Me destilo celestial y benevolente
sobre astros infinitos que erigen sus nombres
más allá de toda complacencia.
Establezco la humana perversión
de ser ciego ante cualquier luz encantadora
que pueda hechizar mis actos.
Rimo en nombres incontrastables mi opacidad,
sé que no gozaré de una bendición episcopal
más que importa si al final seré borrado
como fui de ésta ilusión
que tantas veces se prodigó.
|