Yo
Señor
soy el que nadie ha visto.
Nací en desafueros de mi sangre
olvidado de cenáculos de elogio y abandono.
Yo
Señor
fornico en mi nombre.
Roja es mi fiesta
blando el tridente del goce en el dolor
y el dolor en el placer.
Yo
Señor
entono en tus fiestas profundos aquelarres
cubro en ti mi desnudez
y sufro tu ausencia de prisionero vaticano.
Todo ha de venir
mas los vestiarios tienen hoy su tiempo.
Sigue pues clamando a renacer.
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