No quiero esta noche
un copón de ayeres en cuitas y espantos.
Ni tomar de los días su dureza inherente
su queja
su espanto.
O ese sabor a derrota
presente en cada jornada
cual hiel ascendente hasta dientes y labios.
No.
Esta noche me entrego a mis sueños
fulgo de nuevo diamantinas estrellas
de aquí y allí
que hirieron en sus cuerpos mis manos.
Destierro con ellas
la tierra de dioses renegantes
paso a través de báculos impuestos en paciente espera
quiebro el pedestal de tu cuerpo
cual cielo e infierno entregado.
Tomo todo arrojándole al fuego.
Pongo en cada ansia mi ternura
en cada cuerpo mis brazos
y acoso en estos quietos momentos
tu lejano manantial sagrado.
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