INSTRUCTORES
EN EL EXAMINAR CUAL ALUMNO ESTA EL JUSTO ENSEÑAR
SÍNTESIS
Solo quien este dispuesto al permanente crecimiento, puede ser luz para otros quienes también buscan su propio crecimiento, por ello todos podemos ser permanentemente alumnos e instructores, en el camino del propio crecimiento se debe buscar en el amor el apego a la verdad, y en la verdad en apego al conocimiento, de esta forma el crecimiento será una espiral en constante elevación para acercarnos a la propia trascendencia y en la propia trascendencia ir al encuentro del Amor, la Verdad y el Conocimiento como un todo en nuestra meta anhelada.
REFLEXIÓN
En deseo de humildad y armonía en el espíritu veo a el amor, la verdad y el conocimiento como los tres vértices de Dios y el camino de a Él tenerlo.
¿Quien podría construir si no cuenta con materiales para hacerlo?, ¿Quien podría instruir si él mismo no es un alumno recibiendo enseñanza?, ¿Y quien si no esta dispuesto a admitir como va en camino de su propio crecimiento, podrá brindar su mano a otros para que tomen de si, y de ellos tomar lo que a él falta para convertirse cada día en un hombre nuevo?.
Todos en el camino de la trascendencia espiritual a Dios podemos ser instructores, todos podemos ser constructores de nuestro propio camino y colaborar también con otros para que ellos a si mismos puedan construirse; por lo cual, quien imparte semilla creyendo ya logrado su propio crecimiento al tener una revelación, será como una bola loca rebotando con todo y contra todo sin norte preciso, donde la palabra revelada se convertirá en su inmovilidad en inconsistencia que le hará tropezar una y mil veces, por que en su rigidez prevista estará igual que la bola loca sin norte fijo negándose a si mismo su propio crecimiento, y a aquello que él pregona ser de Dios revelación, se tornara confuso, y sembrara en ello oscuridad, y no luz con sus palabras reveladas. Allí no puede crecer un hombre nuevo.
No se trata como la bola loca de rebotar contra todo y volver al punto inicial sin que haya avance, el andar hacia atrás y hacia adelante una y mil veces es lo mismo que no andar y en la quietud estar parados, tampoco se trata de poner fuera del alcance de la comprensión del otro el norte con palabras rebuscadas y carentes de sentido, al entregar en palabras aguerridos acertijos que nada traen a la mente será negar el crecimiento, como en ejemplo son unas palabras de Pandava que dicen "trabajar con líneas rectas significa perder u olvidar las implicaciones de las cosas, significa también ser obtuso y recibir dictámenes del presente (y unido a ello) Esta vida es todo lo que uno tiene y por lo tanto es muy importante apuntar hacia sus objetivos con precisión." Palabras donde hay una evidente contraposición en las propuestas que se niegan mutuamente y niegan de paso toda creencia de trascendencia espiritual cuando son palabras dichas por un hombre espiritual de palabra revelada.
También hay metáforas que dentro de si nada hilvanan, pueden ser palabras huecas que quieren ser puntos de luz cuando en su interior son mas huecas que la nada, o metáforas que solo traen en su interior una profunda confusión que nos llevaran a retroceder como al rebotar retrocede la bola loca, como cuando Pandava dice, "La tolerancia es rebotar aunque uno haya sido arrojado contra una pared muy dura. Un objeto cuadrado no puede rebotar, pues esta formado por contornos rectos pero una pelota si que rebotara, ya que es redonda y ligera. No importa cual sea su tamaño, rebotara y volverá atrás". Estas son en parte palabras metafóricas huecas, (un objeto cuadrado no puede rebotar, ¿donde allí la enseñanza?) o metáforas que nos llevan a nuestro retroceso (la tolerancia es rebotar aunque uno haya sido arrojado contra una pared muy dura. No, no es tolerancia aceptar la injusticia) quien tome esta concepción de tolerancia estará retrocediendo y no avanzando en su camino. Con esto esta visto que no toda supuesta enseñanza revestida de aparente iluminación puede estar en el camino del avance espiritual, en nuestra búsqueda de Dios hemos de examinar muy bien toda enseñanza.
Hemos claramente de ser cuidadosos en nuestro caminar de alumnos examinando toda verdad puesta a nuestro alcance. Quienes quieren impartirnos su enseñanza pensando haber alcanzado la verdad, y quienes en sus palabras no tenga claridad, pueden en sus palabras confundirnos, por que revelación y confusión son recursos de quienes mostrándose a si mismo quieren atrapar nuestras conciencias y nuestra alma en una red que terminara por anularnos, hemos de encontrar a Dios en nuestra condición humana y no negando nuestra humana condición, perfeccionar nuestra propia circunstancia es el camino de llegar a Dios, nuestra negación difícilmente nos conduce a avanzar, la negación es un camino difícil que desprecia la entrega que Dios hace de si mismo en cada circunstancia de la vida, Él quiere llenar nuestras vidas, la negación es un largo atajo a su llegada.
Todos nosotros somos alumnos y si en humildad lo deseamos podemos ser instructores de otras almas. Maestros iluminados en toda la historia de la humanidad solo fueron unos pocos, y revisando la historia personal de cada uno de estos maestros podemos ver como ellos también fueron propicios a construirse en un tiempo anterior a la promulgación de sus enseñanzas, y además sus enseñanzas siendo justas a sus propias y personales circunstancias muy rara vez se acomodan al total de nuestras propias circunstancias.
Siendo histórico el momento de cada maestro en su vivencia, este momento histórico a ellos y a sus enseñanzas marca, y siendo su momento histórico irrepetible en nuestros días, se debe desechar de estas doctrinas lo que corresponde a la circunstancia histórica de cada maestro, después de este seleccionar tendremos semilla imperecedera, podemos unir la semilla imperecedera de los maestros y las circunstancias de nuestro momento, para construir nuestra visión personal de la enseñanza por la cual podemos transitar, seamos también conscientes que nuestra visión esta hecha a nuestra medida y que muy difícilmente podemos en otros sin cambio habilitarla.
Nos queda con ello mas claro a quienes somos creyentes en nuestra propia trascendencia espiritual, como debemos ser ante todo instructores de si mismos, nos queda admitir que en aspectos trascendentes solo podemos mostrarnos a los demás para que ellos seleccionen para si que les es útil de nuestra enseñanza, nosotros como gorriones del camino podemos posarnos en todos los caminos para recoger de ellos su semilla, y en nuestro andar también iremos construyendo un camino en que otros podrán posarse para alimentarse con nuestra semilla. Las semillas que recojamos han de ser de crecimiento y no de retroceso, busquemos claridad en las palabras.
Nacen para nosotros los hombres a quienes nuestra historia nos ha marcado con adelantos científicos y tecnológicos que nos permiten interactuar en tiempo real con todo el mundo, el conocer infinidad de caras del hacer en el mundo, e infinidad de metas y propósitos para el mismo hacer de donde como alumnos podemos escoger de entre estas caras y metas del hacer, empezamos también a ser instructores, seamos alumnos cautos he instructores prudentes, examínenos constantemente la enseñanza recibida como alumnos que pasara a ser como instructores nuestra propia enseñanza.
La ciencia ha marcado la caída de muchos mitos y creencias arraigadas en la antigua limitación del conocimiento. La ciencia marca el nacimiento de muchas nuevas posibilidades en el hacer del hombre inexistentes en muy cercanos o postreros días.
Hacia el futuro seguirá la ciencia exponencialmente aumentando el conocimiento dando de baja mitos y creencias y creando nuevos campos a nuevas realidades donde fomentar nuestras creencias. Nuestro hacer y nuestra creencia a no pueden ventilarse ya con parámetros que la ciencia ha marcado como obsoletos, ni tampoco podrán quedarse inamovible. Quienes somos creyentes en nuestra propia trascendencia debemos procurar en nuestra creencia apoyada en la ciencia nuevos rumbos para nuestras vivencias. Si en verdad somos acordes con nuestra propia creencia trascendente debemos buscar cada día en nuestras creencias mas claridad para nuestra propia vivencia que se conjuga en nuestro presente trascendente, nuestro hacer humano a de estar marcado por nuestro sabernos desde ya parte en la trascendencia, basados en aquella semilla que es inamovible unida a nuestras propias circunstancias hemos de marcar un nuevo horizonte a nuestra vivida trascendencia.
En cada circunstancias nuestro hacer no debe ser una bola loca dando tumbos sin rumbo y sin sentido, nuestra conciencia religiosa ha de llevar el rumbo seguido por un espiral ascendente que siempre recorre los mismos lugares pero en cada vuelta va hallando mas claridad y elevación, entonces nosotros mas que instructores hemos es de ser alumnos para poder encontrar del espiral el rumbo, y este rumbo podemos hallarlo explorando entre todas las facetas que el hombre ha marcado como una verdad o aún como una mentira para sus propios pasos, al examinar la semilla ajena elevamos el espiral en los resultados de nuestro examen, a su vez otros nuestros resultados pueden examinar y poner una nueva pauta al mutuo examinar. Este es un camino disponible y de constante avance, va en sus huellas al Señor, va esta senda a nuestra añoranza de unir amor, verdad, y conocimiento como tres vértices de Dios, en ellos el paso es seguro y la vivencia se torna en trascendente , somos allí parte de Dios y su mirada.
En este buscar nuestra semilla nuestro amor habrá de seguir creciendo y dejando marcado el rastro de nuestro andar, poder volver a examinarlo logra precisar aún mas la meta, sobre la huella de la verdad vamos en la huella de la búsqueda del conocimiento, el constante poner en examen nuestro conocimiento nos permitirá un rumbo mas claro al amor, los vértices de Dios que parecían inamovibles tomas allí constante movimiento, no solo la rueda rueda; verdad, amor, y conocimiento son un triángulo que gira y crece en cada vuelta, caminemos sobre su espiral, el es justo a la llegada.
Ricardo Muñoz