LOS TESOROS

TODO TESORO ES EL SEÑOR Y ES PROPIO DEL SEÑOR

SÍNTESIS

Dios en su abundancia como esencia que es de todo, nunca a querido para ninguna de sus criaturas como seres de cualquier especie que viven y perecen que vivan en carencia, por lo contrario, Él dispuso para todos la abundancia. Dios mismo se ofrece en todo para nuestro progreso e igualmente nosotros para poder progresar espiritualmente debemos ofrecernos a los otros en nuestras propias posibilidades. Para el creyente en la trascendencia es dado tomar de lo material lo necesario para sustentar su cuerpo mientras a si mismo igualmente se ofrece, esta es la base sana para construir en nuestro cuerpo el progreso espiritual, evitando en el tomar el inútilmente acumular o derrochar para si lo que fue dado para todos.

REFLEXIÓN

En deseo de humildad y armonía en el espíritu veo como los tesoros materiales son el Amor mismo ofreciéndose como un medio para obtener de Él su claridad.

Dijo Jesús al joven rico: Vende todo y da a los pobres tus riquezas, y viendo por este mandato del joven su tristeza sentencio a sus apóstoles: es mas fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos, y ante el asombrado ¿quien podrá? de sus apóstoles dijo: para los hombres esto es imposible, mas para Dios todo es posible. Cualquiera que por mi haya dejado lazos de sangre o bienes recibirá cien veces mas en este tiempo y heredara la vida eterna.

Dijo Buddha: así se complica la vida el necio cuando piensa: "Estos son mis hijos, esta es mi riqueza", ¿Si él mismo no se pertenece?. ¿Como va a ser dueño de sus hijos y su riqueza?. En verdad los necios no irán al reino celestial, ni alcanzaran nunca la liberación; pero los hombres sabios que son generosos, serán recompensados con la felicidad.

Dijo Muhammad: Te interrogaran respecto al botín. Respóndeles: el botín pertenece a Allha y a su enviado. Los que observan la oración y hacen limosna con los bienes que les dispensamos. Esos son los verdaderos creyentes; ellos ocuparan grados cerca de su Señor, a ellos el perdón de su Señor y una subsistencia generosa.

Estos sagrados avatares nos ofrecen en estos pasajes pinceladas de sus visiones sobre la necesidad del desprendimiento material en la búsqueda de la riqueza espiritual, ante el cual ofrecen: cien veces mas, la felicidad o una subsistencia generosa. Mas, ¿hasta donde ha de ir el desprendimiento material para poder acceder a estas promesas?

Henos aquí ante el eterno conflicto religioso planteado casi en cada fe a nuestra conciencia; si quieres ser espiritual abandona el mundo; mas ¿hasta donde es valedero el desapego del mundo incentivado por muchos pastores del que denigra el no creyente y aprovecha el capital?

 

Entre nosotros hay quienes buscando su salvación desprecian su cuerpo esperando de el alejarse, ellos desencausan de esta forma las enseñanzas de nuestros hermanos y guías los grandes avatares. El accionar de quien rompe su cuerpo es propicio en su dolor es al apego egoísta y no al goce del amor. El tomar el abandono del mundo y la familia como el camino a seguir para lograr la propia trascendencia es tomar un largo camino hacia el Señor.

Yo creo indicado por el Señor evitar ser en la carencia en el lacerante filo producido por el rayo que quiebra la roca en un solo instante, para procurar ser en cómoda vivencia, en el lento batir de olas que pulen las aristas de la roca y le envuelve lentamente en su elemento.

No es tiempo ya del hombre mendicante cambiando su enseñanza por mendrugos. No es tampoco tiempo de odiar al padre a la madre o la propia sangre pensando en la propia salvación. Somos de la tierra, somos de la especie y nuestra tierra y nuestra especie han de llevarnos en espíritu de justicia a ser en el amor. Claramente estamos ligados a la tierra, y nuestra tierra amable quiere brindar a cada uno digno sustento para ser en el Señor. El paso gigante de fundir en el espíritu del Señor en uno solo nuestro cuerpo y alma se esta dando y él nos lleva hacia adelante buscando ser plenamente en su Amor.

Declaremos un no a la dicotomía; somos verbo y somos sangre. Hoy, desde siempre y hasta siempre nuestro espíritu esta unido a Dios; venimos lentamente conociendo esta realidad; no puede Él en nosotros ser acallado, y esta realidad espiritual lentamente vislumbrada nos hace conocer de nuestro ser eterno. Igualmente nuestra sangre que transcurre y se renueva, trabaja en nuestra constante elevación al encaminar nuestros pasos al instante de tomar plenamente nuestra plena realidad trascendente junto a Dios.

Desligándose de apegos va nuestro espíritu y nuestra carne siendo cada día mas ligeros, nuestra conciencia va eliminando capas sucesivas de ignorancia y encuentra en la realidad del mundo material el gran lugar de nuestra espera y desarrollo mientras aguardamos fundirnos plenamente en el Amor.

Esta dado ya el tiempo de alejar la dualidad entre el mundo y el espíritu. Hemos de ser plenamente conscientes de que no hay entre mundo y espíritu dualidad por que todo esta penetrado por y unido a la infinita forma del Amor. Nuestra conciencia trascendente es la que nos permite dilucidar el limite hasta donde nuestra alma y carne pueden gustar de realizar en la carne el gozo del Amor .

La función de la riqueza material es el permitirnos desentrañar nuestros tesoros espirituales. Debemos ser conscientes de cómo todo aquello que hemos dado en llamar la riqueza material son formas diferentes que conjuntamente con nosotros comparten la presencia del Señor; por lo tanto su usufructo ha de procurarnos es facilitarnos a Él nuestro transito. Todo en lo material hace transito a ser plenamente consciente de su Amor y hemos de saber como nada a Él le es ajeno. Entonces: ¿Si todos y todo somos parte de la riqueza del Señor, por que habríamos de impedir en la posesión egoísta de la riqueza material y en su disfrute personal inmoderado el transito de nuestros hermanos de especie y de nuestros hermanos de mundo su transito al Amor?

Mas, ¿Como habremos de administrarse la riqueza del Señor, si en toda nuestra historia no hemos logrado desterrar de entre nosotros la idea egoísta de la posesión en pertenencia y con ello hemos gestado en muchos la pobreza?

No podemos decir haber sido alejados por fuerzas extrañas a nuestras manos del conocer de la esencia de la riqueza del Señor que es su presencia en ella. Somos nosotros mismos al pretender tercamente apropiarnos de las riquezas materiales desconociendo de Él en ellas su presencia, quienes nos hemos encerrado en muros de egoísmo. El creyente debe respetar en todo la Divina presencia y tomar de allí lo justo y necesario para su propio desarrollo, manteniendo el equilibrio de vivificarnos junto a Él en sus riquezas?

Hemos de saber como toda riqueza material es del Señor y es el Señor mismo ofreciéndose a nosotros, y hemos de saber que en todo ser que crezca y perezca hay un alma queriendo igualmente ofreciéndose crecer. Es por tanto de buen recibo en el Señor tomar aquello que se ofrece libremente y nos es necesario para procurar nuestro propio crecimiento, cuando nosotros igualmente nos ofrendamos en nuestras posibilidades para que otros puedan crecer.

Toda riqueza es propia del Señor no de sus pastores. Él con su presencia en ella la guarda y la bendice. Él en su riqueza se nos entrega a todos para nuestro crecimiento e igual nosotros debemos ofrecernos para el crecimiento de cualquier otro. La riqueza nunca esta exenta del espíritu del Señor ni aún estando manejada por el hombre en su egoísmo. Ya Jesús dijo: "no se puede servir a dos señores", cuando el hombre hace su objetivo acumular riquezas que el considera carentes de la presencia y la bendición del Señor, se esta sirviendo a si mismo como su propio señor y no esta sirviendo a Dios en su riqueza, marcando en ello de Él su alejamiento.

La posesión de las riquezas materiales no implica forzosamente un alejamiento del espíritu en tanto reconozcamos como esta posesión es solo una función administrativa a nosotros encomendada. Es hora de cambiar la concepción de la propiedad. No debemos ofrendarnos al Señor en la carencia egoísta de nuestro cuerpo, ni en la abundancia egoísta de considerarnos dueños de Él en su riqueza,. sino debemos ofrendarnos en la riqueza que Él de siempre a dispuesto para nosotros, considerándonos por Él designados como administradores de las mismas. Se trata es de no ser los necios que en su egoísmo se apegan a las posesiones materiales. El señor dispuso en todo y para todos la abundancia; no pongamos en evidencia nuestro egoísmo de buscar ostentación y derroche, por que ellas son señales de haber caído en manos del egoísmo.

También quien ofrece pensando ser dueño y obtener con ello beneficios de su dadivosidad no esta actuando como administrador de Dios sino para a si mismo servirse. No actuemos como quienes siembran con su actuar la pobreza del hermano y niegan en sus ofrendas sus propios actos. Aprendamos a reconocer como nuestra vida diaria esta plagada de incesantes instantes donde solo queremos materialmente servirnos haciendo prevalecer nuestra opulencia. No permitamos que nuestro egoísmo restrinja nuestra libertad. La abundancia fue dispuesta por el señor para que desde ya mismo todos conociéramos de su total abundancia la cual corre en Él junto a el desapego, Si nosotros actuamos pensando ser dueños de tesoros materiales circunscritos a nosotros mismos, dejamos por fuera de nosotros su tesoro espiritual presente en toda la creación.

Hemos desde siempre confundido la administración de la riqueza material del Señor pensamos es en disponer de ella como algo solamente a nuestro alcance cuando ella fue dada para todos.

Nosotros hemos hecho del calculo del máximo retorno económico nuestra ciencia y arte predilectos, se niega con ello a los países pobres, a inmensos grupos sociales y las personas individuales la posibilidad del disfrute de la riqueza del Señor.

Hemos hecho de nuestro egoísmo material una depurada clase de vivencia que dice responder a la ley del mercado, en el supuesto equilibrio natural de la oferta y la demanda, cuando estas dos fuerzas son constantemente manipuladas por el hombre quien construye mediante la manipulación de los deseos demandas inexistentes estimulando artificialmente ofertas de artículos que muchas veces el hombre no necesita. No se trata de impedir el progreso material y tecnológico del hombre el cual es querido por Dios mientras sea para facilitar nuestros pasos a Él, sino se trata es de no usar con fatuidad las riquezas del Señor restringiendo por nuestra propia mano la acumulación inútil del egoísmo consumista que cada día requiere para alimentarse una nueva vanidad y una nueva historia que repita en el egoísta sus agotadas sensaciones.

La administración de las riquezas del señor deben dar participación de ella a todos, no se trata de regalar cada día un pez a cada uno, ni de enseñarles a pescar donde no hay peces, sino de darles a cada uno una oportunidad de conseguir con su esfuerzo su sustento.

En las sociedades de alta tecnología en donde la fuerza muscular y toda habilidad mecánica del hombre puede ser sustituida por tecnología, se ve como en cualquier actividad humana una maquina realiza fácilmente el esfuerzo mecánico de cinco , diez , cincuenta o mas hombres, quedando el beneficio en manos de quien ostenta la propiedad de dicha maquina. Entonces debemos procurar la forma de que el beneficio de este esfuerzo sea repartido entre cinco, diez, cincuenta y mas hombres. Debemos abonar nuevos campos para el hombre cambiando nuestro actual concepto de que alguien vale por que es útil al producir rendimientos económicos , por el concepto de que cualquiera es digno ante el Señor y por tanto nosotros debemos procurar su dignidad.

Cada día la combinación entre la concentración del capital y la tecnología arruinan sin misericordia a mas y mas hombres, todo va siendo lentamente dominado y concentrado cada día en menos manos, contra esto debemos asumir nuestra imaginación orientada en el desapego y crear una nueva dignidad para el hombre.

Yo no tengo formulas para cambiar nuestro actual estado de cosas, mas si se que dentro de nuestra justicia distributiva hemos creado en el abuso de la propiedad sobre los medios y tecnologías productivas la mayor injusticia jamas vista que empobrece cada día a mas y mas hombres.

Cada uno de nosotros y la sociedad en su conjunto requieren aceptar que la riqueza material es el Señor mismo prodigándose e invitando a cada uno en la esencia individual de nuestra alma a de buscar las formulas para cada uno a la vez prodigarse.

Nuestro crecimiento interior requiere de encontrar las formulas para compartir la riqueza material que es el Señor mismo prodigándose. El Señor no quiere que nosotros evitemos el avance material de nuestras sociedades, sino que este avance este como Él lo puso disponible para todos, entonces busquemos las formulas para hacer de nuestro entorno personal y de nuestras sociedades mas igualitarias y conservarcionistas de la variedad de la riqueza del Señor.

Recuerda: tu alma es blanca nave adornada en el rojo de tu sangre expuesta siempre a la tormenta, esta en ti ir con tus fuerzas venciendo las tormentas aprovechando el elemento. Siempre tu sabrás el rumbo que te marques, no pretendas engañarte, siempre sabrás en ti mismo si sirves a la tormenta o al Aliento, no esperes de otros aprobación, en muchos es siempre mas visible la tormenta, mas en medio de ella va tu nave y toda nave; toma del mundo sin atarte, toma del mundo al ofrecerte inclinando la balanza al crecimiento, sin dañar sin motivo, sin que exista motivo a la gratuita destrucción, toda acción tuya ira a uno u otro platillo en la balanza, de una parte nos llama nuestra propia trascendencia, y en el otro brazo jugaras a ser parte del desamor, que mas que a otro termina hiriendote a ti mismo. A toda acción su reacción de allí no hay escape.

Ricardo Muñoz


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