TRASPASANDO LA PERVERCIÓN
NUESTRAS ELECCIONES SI REALMENTE LO BUSCAMOS PUEDEN SER FÁCILMENTE ORIENTADAS HACIA EL BIEN COMÚN
SÍNTESIS
Para todos, tanto no creyentes como creyentes, la búsqueda de la utopía de una sociedad y un mundo centrado en el bien común no obstante su imposibilidad de ser alcanzada debería ser un propósito diario, esto en la practica nos acercara a un mejor vivir de todos y cada uno dado que la preeminencia actual del propio provecho al final no nos permite realizarnos plenamente como personas sino que por el contrario nos convierte en seres amargamente dominados por nuestros apegos.
Una vez aceptado que es en el bien común donde esta nuestro propio bien, todos podemos mediante: un cuerpo de ley justo a la defensa de los débiles, la practica de la empatía (ver las realidades con los ojos del otro), el rechazo personal al mercadeo sexual (proyectamos en los rostros mercadeados los rostros amados), la practica de la caridad (que enseña a ser solidarios), y la tolerancia aunada al ejemplo positivo (como modo de esparcir el gusto del bien común). Con estas herramientas todos podemos evitar que la perversión crezca hasta el punto donde ella nos dañe a todos y pase por inercia pendular a por si misma buscar ser corregida.
REFLEXIÓN
En deseo de humildad y armonía en el espíritu, veo como si percibo el suspirar del otro como mi propio suspiro, cual mi dolor sentido su dolor percibo.
Si no miramos la viga en el propio ojo cual dijera Jesús, si cual dijo Buddha, escondemos el error propio como se esconde el cazador; si como el escorpión acorralado nos emponzoñamos a si mismos con indiferencia o placer, si ante el dolor del otro somos insensibles testigos, si enseñoreamos nuestro placer en el dolor del caído, o si aceptamos el llamado a desfogar nuestro instinto por un precio y sin compromiso; llegara también el tiempo en que nuestro dolor sea ajeno, llegara también el tiempo que del placer seamos objetos, llegara el momento en que nuestro dolor sea en otros placer, llegara el tiempo para otros de reír o pasar indiferentes ante nuestro herido ser.
Si en verdad quisiéramos un entorno algo mas limpio de perversión, es en el juicio de nuestros actos y percepciones donde han de iniciarse y tomar fuerza las respuestas al entorno perverso, es reivindicando en nosotros la elección del bien común por encima del propio provecho como un gusto constante de gozo y sin temor es donde encontraremos realmente ligado a él nuestro bien.
Tanto para el creyente como para el no creyente, el bien común habría de ser el parámetro a buscar. Para el creyente la elección del bien común en teoría resulta mas fácil (se da en la medida de que él sea realmente creyente), por que tiene fe en una vida trascendente mejor (sea cual sea su forma) si actúa de acuerdo a su creencia, y si esta creencia realmente busca el bien común y no exclusiones de hombres para con otros hombres por mandatos religiosos. Para el no creyente es mas difícil encontrar un porque para elegir el bien común sobre el propio provecho, y cuando este bien común se da, normalmente busca es el provecho de grupos específicos a los que el pertenece (partido, clase, patria, raza, familia, congregación , e irónicamente creencia, etc.) dejando en su mal definida búsqueda del bien común por fuera de él a todo aquel que a ellos no pertenezca.. El no creyente para desear el bien común debería proyectarse a un futuro utópico de convivencia armónica en todo lo existente en el mundo y la humanidad por que es en el bien común donde nosotros realmente encontramos nuestro propio provecho.
En deseo de mostrar mi visión de cómo disminuir la perversión, mostrare en este escrito pautas generales para todos (creyentes y no creyentes) en la búsqueda del bien común para disminuir con ello el grado de perversión en nuestras sociedades, en otra entrega posterior, quisiera si para mi es dado acercarme a mostrar como el creyente manejando conceptos diferentes a los de culpa, pecado, karma, devoción, o negación del deseo como normalmente lo hacen las religiones puede vivenciar ahora mismo su alma y su espíritu en unión a Él-Todo pleno.
Primero he de decir que yo no creo en los extremos, no creo ni en la absoluta prohibición de la exhibición o ejecución de todo acto perverso, por que no es con prohibiciones absolutas a la pornografía, drogas, prostitución, exhibición de la violencia como se puede lograr la disminución de estas acciones, ni tampoco creo en la liberalidad extrema sobre estos mismos tópicos por que se llega a un punto donde se lesiona a los débiles y el abuso de algunos puede llegar a dañarnos a todos y es prácticamente allí donde estamos ya.
Ahora bien cada individuo tiene y esta en una etapa de desarrollo: físico, emocional, económico, espiritual y trascendente, por lo que, lo que para uno pareciera ser fácil y deseable, para otro pareciera imposible e indeseable de alcanzar; por lo que en el abandono del gusto individual por la perversión se requiere gradualídad buscando que la contemplación o ejecución del acto perverso del que siente gusto por el mismo no dañe a los demás.
El mínimo en esta gradualídad corresponde a la sociedad y sus leyes en la defensa de los mas débiles : menores, enfermos, incapaces: física, mental, o económicamente, en este mínimo el bien común es en la ley el pacto de normas sociales de convivencia.
La ley a de poner un piso mínimo en la protección de todos y a de poner para todos los medios para defender este piso mínimo combatiendo las conductas que violen este pacto de convivencia por quien quiere prodigar y aprovecharse de su propia perversión. Ejemplo de ello son la prohibición del ejercicio de la prostitución y consumo de drogas en menores, el derecho de la intimidad y la honra del individuo ante los medios y reglamentación de la propiedad o tenencia de los bienes equilibrando el bien individual y el bien común.
En este pacto de convivencia que son las leyes mucho se ha reglamentado pero no tanto es realmente aceptado o cumplido. Igualmente es mucho lo que queda por reglamentar para romper privilegios (excesivo bien individual) equilibrando bien común y bien individual. Para sobreponernos a la perversión hay que empezar por someternos a lo positivamente reglamentado (cosa que poco hacemos), buscar cambiar lo reglamentado si lo consideramos lejano al bien común por medios no violentos, y hacer que lo reglamentado se cumpla por todos, en ello todos podríamos con nuestra denuncia o acción colaborar para preservar el bien común.
Como un segundo paso ya no global sino personal, expongo y acerco un concepto posteado por Ikonoklasta tomados por él del libro: La sophia del Jesús llamado el Cristo y que transcribe los papiros de NAG HAMMADI que en apartes dicen: "Eres humano y vulnerable, tu vulnerabilidad es una bendición, pues la invulnerabilidad nos vuelve insensibles, mas la vulnerabilidad se traduce en dolor y el dolor es un maestro ingrato . Mas si te vuelves mas sensitivo, mas comprensivo, compasivo hacia la desgracia ajena a causa del dolor levantaras el vuelo hacia la realización de tu potencial optimo". Esto básicamente es para el no creyente ponerse en empatía, y para el creyente una empatía que busca ser un peldaño en su camino ascendente de realización.
Al calzarnos los zapatos del otro y ver la situación de dolor desde esta perspectiva fácilmente lograremos reprobarla, al ver en los cuerpos que nos invitan al mórbido placer rostros de seres dignos de ser amados, fácilmente los encontraremos dignos de ser respetados evitando pensar servirnos de ellos como objetos de placer. Solamente cuando vemos el perjuicio causado al otro poniéndonos en la situación del otro dejaremos de ser espectadores con ansia y placer del dolor ajeno, y buscaremos poner un limite a la contemplación o al acto de procurar el dolor del otro.
Mediante el rechazo personal y colectivo al sumar individualidades es como podemos decir a los divulgadores y actores perversos que no queremos mas su enfoque negativo de la vida sobre nuestras vidas, que no queremos contemplar el mórbido placer o el dolor mas allá de los limites de poder mediante el conocimiento de estos hechos de dolor reprobar o enjuiciar a los causantes del dolor provocado, o mas allá de mover nuestra solidaridad para aliviar el dolor causado por enfermedades o causas naturales.
Evitemos con el criterio de sentir el dolor ajeno como propio la contemplación del dolor ajeno sea animal o humano como un espectáculo para nuestro divertimento, por que, realmente este dolor del otro puede ser el nuestro y no querríamos que nuestro dolor fuera causa de gozo y provecho de otros. Debemos denunciar en nuestro entorno personal las equivocaciones tanto de los medios masivos que sobrepasar el limite donde la denuncia se convierte en espectáculo para el provecho económico del divulgador y mostrarle a quien lo recibe como espectador morboso en forma insensible y deseoso del dolor, como este dolor puede ser su dolor.
Ante el sexo como gancho morboso para obtener rendimientos económicos recordemos como nosotros somos humanos y como tales tenemos necesidades primarias (alimento, vestido, hogar, sexo) y de estas necesidades el sexo es el que puede ser o lo mas dignificado o lo mas pervertido.
Yo propongo, que ante el inevitable ataque de los medios por mostrarnos el sexo de consumo, y en la necesidad primaria del cuerpo que requiere ser satisfecha, debemos enfocarnos es en satisfacerla junto a nuestra pareja. La unión de pareja es aquella que comparte las mismas realidades y anhelos y trabaja en comunidad para moldearlos y lograrlos por una etapa en el tiempo en él cual realmente comparten sus realidades y anhelos, sea que la pareja sea bisexual o homosexual, y sea que este establecida en una promesa personal mutua expresa o tácita, o sea avalada en la religión o la ley.
Si ante el empate del sexo, dignificamos en el rostro de nuestro seres amados ajenos a nuestra unión sexual (hijas, madre, hermanas, y esto mientras somos capaces de dignificar en el amor cualquier rostro), la invitación al mórbido placer en otros cuerpos, sobre la desnudes mostrada proyectaríamos los rostros amados, y veríamos en estos rostros ajenos rostros dignos de ser amados y rechazaríamos la utilización de sus cuerpos en el mórbido placer que otros y ellos mismos quieren mostrarnos en sus cuerpos. Esta es una elección individual en la búsqueda del bien común por que ella no puede ni debe ser reglamentada, cualquier reglamentación no puede ir mas allá de la protección de los débiles (los menores), pero si es esta una visión que podemos entregar a otros en nuestro entorno para que ellos libremente la acepten. De esta forma se evita caer en la perversión del deseo sexual de los cuerpos, cada cual si lo quiere puede liberarse y pasar indemne ante la comercialización del sexo, y se puede abstener de ser consumidor del comercio del sexo.
La practica de la caridad, la practica de la solidaridad económica con el necesitado nos sensibiliza sobre la dignidad de toda persona y todo ser. Por ello deberíamos practicar la caridad que nos hace sentir en su practica la satisfacción de un deber cumplido y practicarla conforme recomienda la madre Teresa: "amar y servir a los pobres supone algo que nada tiene que ver con darles lo que nos sobra o pasarles el alimento que no nos gusta. Tampoco tiene nada que ver con darles los vestidos que renunciamos a llevar por que están pasados de moda. ¿Es esto compartir la pobreza de los pobres?. Por supuesto que no". Compartamos con gusto para poder crecer.
La acción conjunta y simultanea de la tolerancia de la perversión del otro que no viole el piso mínimo establecido para todos y que no dañe a los demás sino solo al que a si mismo se pervierte en su elección de su propio provecho, aunada a la practica de prodigar en la propia vida el ejemplo de la elección del bien común desenmascarando lo viciado del propio provecho, lograran conjuntamente una búsqueda en nuestro entorno inmediato del bien común sobre el propio provecho, y uniendo entornos individuales se podrá convertir en una conducta general en la población. Entonces seamos nosotros actores eficaces con nuestra tolerancia y ejemplo en la propagación de la elección del bien común.
Como un ultimo punto para todos, es necesario ver y ser conscientes de que cuando la conciencia global se expande hacia la perversión en forma extrema, aquellos otros que sufren el dolor empezamos a ser nosotros mismos, es allí donde empieza el péndulo a retornar para evitar ser sujetos reales de un dolor que ya es nuestro, mas que triste tener que llegar a este punto para como ocurre en mi Colombia empezar a mostrar nuestra solidaridad ciudadana y repudio ante la violencia y la muerte.
Espero si para mi es dado terminar en una próxima entrega esta serie sobre la perversión y como trascenderla, enfocando esta ultima entrega en mostrar para el creyente pautas positivas para progresar en su creencia.
Ricardo Muñoz