LA TRANSUBSTANCIACIÓN
POR QUE EN ELLA SE DEFINE NUESTRA PROPIA TRANSFORMACIÓN
SÍNTESIS
Dios no puede entrar donde ya esta presente, Dios no puede convertirse en lo que ya previamente es, en el pan y el vino antes de ser pan y vino ya esta la presencia del Señor; Jesús no viene a ellos a nuestra invocación por que ya es parte de ellos; el acto de comulgar es el acto de vivificar nuestro espíritu en presencia de la comunidad y la verdadera transubstanciación se da es en nosotros al espiritualizar nuestras vidas y para ello se requiere ser en la practica del amor.
REFLEXIÓN
Dijo Jesús a sus discípulos en su ultima cena tomando el pan y bendiciendo: tomad y comed todos de el por que este es mi cuerpo que por vosotros es dado, y de igual manera tomando la copa de vino y dando gracias dijo: tomad y bebed por que esta es mi sangre, sangre del nuevo pacto que por vosotros se derrama, haced esto en memoria mía.
Ello en una inmadura comprensión fue suficiente para desorientar nuestra posibilidad de crecimiento espiritual a través de Jesús al no entender aún sus palabras, y ello en un equivocado entendimiento fue suficiente para convertir a sus pastores en extraños alquimistas que creen tomar pan y vino para convertirlo en el cuerpo y la sangre de Jesús.
Que lejos en esta tradición de la transubstanciación está la vida y la enseñanza de Jesús. Este inmaduro entendimiento niega la eterna presencia de Jesús en todo lo existente al decir que Él se hace presente a nuestra invocación sobre el altar en el pan y el vino.
Es necesario dar un nuevo paso. Los maestros espirituales no vienen a nosotros a enseñarnos rituales de acción purificadora. Los maestros espirituales llegan a nosotros es para enseñarnos en su camino al Señor una senda para nuestro accionar, vienen es a "derramar" sobre nosotros sus palabras, vienen es para verter sobre nosotros su enseñanza. Los rituales son aportes de hombres que en su limitación espiritual obran sobre la enseñanza creyendo captar en ellos los mensajes de los maestros espirituales sin ver que con los actos invocatorios del ritual limitan nuestra capacidad de crecimiento.
Jesús realmente nos dice en estas palabras, tomen ustedes ejemplo de mi vida es decir de mi hacer que es mi cuerpo, y tomen ustedes ejemplo de mi enseñanza que cumple igual función que mi sangre alimentando mi cuerpo y que contiene mi espíritu. Miren ustedes mi vida en los cortos años de mi pascua, miren ustedes mis acciones en estos cortos años de mi paso por el mundo predicando, mis acciones que son mi vida y son mi cuerpo son es el ejemplo que ustedes deben tomas para sus acciones y sus vidas. Miren ustedes mi enseñanza sintetizada en mi palabra que es mi espíritu y que como mi sangre me recorre, mi enseñanza es el paso, mi enseñanza es la forma como ustedes deben discernir sus acciones, son el modo como ustedes han de recorrer sus vidas. Mi vida y mi enseñanza son mi camino para obtener vida espiritual.
Esta es la real transubstanciación, tomar la vida y la palabra de Jesús como el modo para cambiar nuestros cuerpos en apego al mundo por espíritus en un cuerpo trabajando para el mundo y el espíritu. La conciencia plena de Jesús en su espiritualidad sabia y sabe como el cuerpo es solo un instrumento para la construcción del espíritu que en la medida que se construye el espíritu el cuerpo se abandona, Él no nos requiere para glorificar su cuerpo sino al decirnos haced esto en memoria mía nos esta pidiendo es no olvidar el camino de su ejemplo y su palabra para crecer en el espíritu.
La verdadera transubstanciación es hacer crecer el espíritu en los cuerpos, vivificar espiritualmente nuestras vidas. La verdadera transubstanciación no se da en la conversión del pan y el vino en algo que siempre ha sido, por que Dios es parte de todo y Jesús como parte de Dios también esta presente en todo. Él no hace presencia en el pan y el vino por que en un ritual le hayamos invocado y neguemos con ello su previa presencia, por que Dios en ellos y en todo desde siempre es, Él siempre esta presente y sin requerir de un ritual podemos siempre a Él tomarlo en cualquier roca o cualquier cosa en que queramos realmente vivenciarlo.
Jesús lo que realmente nos dice en esta simbología del pan y el vino es: tomen mi vida que es mi cuerpo asimilada al pan, y en comunión, es decir en unión entre vosotros en todo momento coman del pan mi cuerpo que es mi vida, que es mi ejemplo mientras estuve entre vosotros y procedan en sus acciones en forma semejante como yo procediera en mi vida. Jesús nos dice en estas palabras: tomen de mi enseñanza que es mi espíritu asimilada a la sangre en el vino, y en permanente unión entre vosotros hagan de mi enseñanza guía para su accionar en sus vidas, mi vida y mis enseñanzas son el camino que dejo para que vosotros logren vida espiritual, por este camino de mi vida y mi enseñanza vosotros pueden transubstanciar vuestros cuerpos que hoy son mas carne que espíritu en un cuerpo que sea justo para el espíritu.
La conmemoración sacramental de la cena pascual es recordar en comunidad a Jesús y reafirmar la fe en su ejemplo de vida y de su palabra; por que aún estando latente en nosotros el espíritu de Dios si previamente no le hemos vivenciado, por el simple comulgar Él no llega a nosotros, Él se reafirma y crece en nosotros si realmente lo queremos siguiendo la vida y enseñanza de Jesús en todo instante de nuestras vidas.
La verdadera transubstanciación es convertir nuestros propios cuerpos por acción de nuestras manos siguiendo el ejemplo de la vida de Jesús que es su pan, siguiendo la enseñanza de Jesús que es su vino a la forma de nuestro destino final que es ser plenamente conscientes del espíritu y esta forma final es ya, es ahora mismo, es en nuestra vida actual por que es aquí y ahora cuando debemos nacer a reconocer ser parte del espíritu.
La ceremonia que en el altar convierte al pan y el vino en cuerpo y sangre de Jesús y que razonablemente sin presencia de la fe se convierte en un bastión de su verdad del no creyente al seguir viendo allí solo pan y vino no se ajusta a la verdad por que estando ya presente Dios en todo no puede en el pan y el vino volver hacer presencia, no puede tener inicio lo que siempre ha sido, Jesús como parte de Dios esta siempre presente en todo y no es por invocación del hombre que viene a posesionarse en el pan y el vino.
Yo conozco este corto lapso de segundos donde el creyente goza en la dicha de recibir en comunión a Jesús dentro de su cuerpo en forma de pan y vino cuando en verdad Él se esta es vivificando, mas este corto instante no es sino un mínimo reflejo de la dicha de la verdadera comunión con el espíritu de Dios que Jesús nos muestra en su enseñanza y su vida y que se pueden conseguir siguiendo su enseñanza y su vida.
Yo se de la dicha del creyente al momento de tomar la comunión; para el creyente el tomar el sacramento de la comunión es un reventar en dicha, es un saberse entero, es haber desleído el propio cuerpo y ser uno junto a Dios, mas la corta dicha de este instante no logra en casi nadie traspasar de salida la puerta del templo y no lo logra por no ser ellos templos vivos de Dios, por no vivir como creyentes en Jesús, por no tomar la palabra y el ejemplo de vida de Jesús y Él nos lo dijo: para que me llaman maestro si no hacéis lo que yo os digo.
La verdadera transubstanciación no se da en el altar, la verdadera transubstanciación no se da en el pan y el vino, se destruyo el mensaje de Jesús por la incomprensión de su palabra, cuando Jesús mostró el pan estaba en el pan simbolizando era su vida, cuando Jesús mostró el vino estaba era mostrando su enseñanza, Cuando Jesús dice tomen de mi cuerpo y de mi sangre nos esta diciendo es vivan como yo he vivido en mi vida y orienten sus acciones como yo os he mostrado en mi palabra.
La comunión no se recibe únicamente en el momento de recibir la hostia; no entra Dios solo en este instante a nuestras vidas. Él en nuestras vidas ya esta presente y en este instante como en cualquier otro instante Él se vivifica, esta dicha frugal de unos instantes es solo un pálido reflejo de ser en la dicha del Señor mas si no le vivenciamos es solo una leve ilusión del creyente de ser en Él que tan rápido como llega tan rápido se olvida.
Hay para nuestra vida dos posibles destinos: uno es el de ser sobre el mundo para el mundo que se transcribe en egoísmo, y el otro es el de ser ahora en el mundo para el espíritu que se transcribe en ser en el Amor.
Siempre estamos en comunión; es decir siempre estamos en unión viviendo desde ahora nuestro destino. Normalmente siempre estamos en unión del mundo, cultivando el mundo, superficialmente sobre el mundo, deseosos de asir el mundo y esta unión de querer ser nosotros sobre el mundo, sobre su apariencia externa, nos hace transitar el egoísmo, por que el egoísmo no es mas que el cultivo de la parte superficial del mundo, es desear la posesión, es desear el placer, es desear constantemente lo efímero que a cada instante se renueva y que en cada instante nos alcanza y abandona, por que lo efímero en su realidad es solo una ilusión, así en ejemplo: nos reímos y en un instante ya la risa ha pasado, nos embriagamos y lo que fue ayer placer hoy es solo recuerdo y tal vez dolor, se tienen clímax y al instante este ha pasado y en su lugar se tiene una mezcla de cansancio y de deseo, se tienen posesiones y a la vez se tiene miedo de perderlas, y así en nuestro cultivo de lo efímero vamos siempre en nuestro egoísmo persiguiendo la ilusión que nos desborda y sigue haciendo caminar sobre lo efímero.
Mas también somos nosotros por obra de lo eterno seres en camino en busca de lo eterno, y esta eternidad se puede vivenciar ahora penetrando la potencialidad del mundo, ligando nuestra esencia metafísica al mundo, nosotros somos siempre seres en crecimiento al interior penetrando lo superficial del mundo y en este crecimiento nunca hay retroceso solo hay para nosotros la libertad de elegir nuestra velocidad de crecimiento y este crecimiento se da en el amor. Podemos en segundos dar un gran paso o podemos casi eternamente mantenernos en nuestro sitio si estamos lejos del amor, mas nunca hay lugar al retroceso por que somos llamados a ser en el Amor en comunión.
Entonces seamos en nuestra voluntad en la fuerza del espíritu que se transcribe para el mundo en ser en el amor que es la fuerza que traspasa la corteza exterior del mundo y llega a su interior. Esta es la verdadera comunión y esta es la verdadera transubstanciación, esta es la dicha que siempre debe permanecer en nosotros y que muy levemente sentimos al momento de comulgar al penetrar en este instante el mundo con nuestro espíritu.
El comulgar para quien este en verdadera comunión es una renovación de su propia espiritualidad , por que Dios en el amor esta siempre dentro de él actuando, y siempre el creyente esta en plena dicha, y el tomar la comunión es solo un instante mas de dicha.
Conozcamos pues nosotros de la verdadera comunión que es unir nuestros cuerpos al espíritu y con la herramienta del amor penetremos el mundo, conozcamos de la verdadera transubstanciación que es ir convirtiendo en el amor nuestros cuerpos al espíritu. Este es el verdadero mensaje de Jesús y este es el verdadero mensaje de los grandes maestros espirituales.
No requerimos de esperar alcanzar el día de nuestra muerte para ser plenamente conscientes del espíritu, cada día podemos vivificar y renovar un poco mas el espíritu en la medida de que nuestra elección de cada instante sea ser en nuestro accionar parte del amor y en esta medida olvidemos nuestro egoísmo al estar persiguiendo lo efímero del mundo.
Ricardo Muñoz