LAS BANDERAS

DE CÓMO SE PERVIRTIERON LAS DOCTRINAS Y COMO RESCATAR DE ELLAS LO RESCATABLE.

SÍNTESIS

Nuestra naturaleza espiritual es desde siempre, y desde siempre viene en ascenso. Este ascenso nos obliga a abandonar mandatos hoy no justos y contrarios a nuestra talla, a vivificar los mandatos esenciales que se muestran eternos, y a comprender como nuestro crecimiento espiritual esta sujeto a unas claras leyes espirituales que aún hoy estamos descubriendo y están por descubrir.

 

REFLEXIÓN

No se han de implantar unas banderas que al final terminen siendo pecados, no se ha de señalar en palabras una ruta por la cual retroceder; todos vamos desde siempre en camino y en este camino jamas se retrocede, nuestro camino tiene un solo sentido; el nivel en él alcanzado no se puede ya perder.

Se han agitado en cada tiempo por cada maestro inenarrable banderas, cada una de estas banderas era una prescripción moral; mas en cada pueblo el poder termino convirtiéndolas en leyes para los hombres y en la medida que el térreo poder se alejo del sacro paso se termino pervirtiendo lo que en la prescripción moral era sublime para ajustarla a la medida de su propia poquedad.

Cada hombre requiere en momentos de tinieblas un guía para orientar sus pasos; cada pueblo en su momento tenia limitaciones que era necesario superar, muchas de ellas provenían de un entorno adverso que requería por la fuerza ser dominado, así por ejemplo, estando la fuerza presente mas en cada hombre y atada la mujer a la procreación y crianza en una posición pasiva siendo activa, fue necesario a maestros declarar en sus palabras una situación inferior y protegida a la mujer.

Hubo iluminados que en sus palabras quisieron regir cada acto de los hombres, algunos mas quisieron de acuerdo a su hacer dividir a los hombres en clases predestinadas, otros decretaron para cada hombre dar al templo una parte del fruto recogido como una obligación, algunos identificaron al mundo como ilusión o maya de la cual hay que alejarse y de esta forma fueron creciendo imposiciones todas aparentemente justas para ser nosotros a la diestra del Señor.

Después por manos de sus pastores o discípulos se unieron a estas prescripciones todo un cumulo de ajustadas reglas a las palabras del enviado, y terminaron estas reglas para cada uno de nosotros como un ser en trascendencia convertidas es manos de estos hombres en una pesada obligación.

Lo que en las palabras de maestros hay de sublime fue pervertido en manos de pastores unidos a su apego, al convertir las palabras de su maestro en cadenas a nuestro hacer. Estos pastores secuestraron por rescate las palabras del enviado, las convirtieron en sus manos en el mas grave asalto, en el mas duro engaño, que sigue aún pervirtiendo la comprensión de nuestro ser unido al gran Dador.

Vino el Nazareno en el amor como su único mandato, vino el Iluminado en su óctuple sendero, vino Krisna pregonando trabajar sin apego esperando solo a Él servir, todos estos mandatos el hombre a pervertido, quedaron estos caminos en ausencia de la consciencia trascendente del enviado por mandato de pastores convertidos en un cumulo de retrocesos y pecados, que en nada orientan, que solo extravían nuestra búsqueda al gran Dador.

No hay en nuestro camino retrocesos, nuestro camino es ascendente y es en una sola vía no importa que en un solo instante se de un paso gigante, o que transcurran mil vidas para dar tan solo un nimio paso, cada cual en su proceso trascendente de conciencia podrá marcar su ritmo, en ello consiste la propia voluntad, si hoy alguien detenta una corrupción ensangrentada, nunca hacia atrás pudo su conciencia ser superior a lo que él hoy detenta, y si es un alma abierta a la bondad, es por que a lo largo de todo su pasado ya ha dado muchos pasos y cada vez mas sus pasos aligera por que ya percibe del todo su esplendor.

Aquellos maestros que hablaron de castigos y pecados, requirieron en su momento acudir a esta expresión, por que los pueblos en los cuales ellos predicaron se movían en un mundo adverso, duro y amargo y esta amargura requería de señalar una nueva patria prometida lejos de esta amargura y para encausarles por su senda les mostraban una amargura aún mayor.

El pecado en su concepto de transgresión de un alto mandato, sirve como herramienta para aplicar sobre él perdón, y es en este concepto del perdón de los pecados es donde el nazareno quiere en su amor facilitarnos el camino, en su bondad quiere encausar almas sedientas, mas el perdón de los pecados al olvidar el arrepentimiento y propósito de cambio que se requiere para ser perdonado sirvió en muchos pastores para inventar mil nuevos pecados, con los cuales detentar poder sobre tanta alma cándida que ruegue a ellos imponer sobre ellas sus manos para de esta forma tras una penitencia por un largo pasado unida a una dádiva, obtener para ellas el anhelado perdón. Igualmente mal entendido el perdón de los pecados sin voluntad de cambio, sirve en poderosos transgresores para seguir pecando sin fin y sin recato por que han comprado de un pastor corrupto o obtienen de un pastor ingenuo su perdón por adelantado, con todo lo cual el hombre pervirtió las palabras del maestro quien quiso en el perdón de los pecados mostrar a almas deseosas de ser en el Señor un camino en perseverancia donde seguirle a Él sus pasos, y hacer en ellos una luz sobre el Amor.

Las banderas que en su vida enarbolaran los maestros, en general el hombre con el tiempo a todas fustigo, se sirvió el hombre de todas sus banderas aún la mas sublime, la que Jesús enunciara como el mandato del amor, la que Buddha enarbolara como la compasión, la que en Muhammad es caridad, y que en todo maestro es Amor, por que el Amor es parte y esencia de Dios mismo, el amor finalizo como un termino en manos de muchos hombres para denominar peyorativamente saciar el propio deseo; en el hacer el amor de muchos hombres solo importa para cada uno el desfogue su propia apetencia sin importar los sentimientos o el con quien o cuando; cuando es de la pareja el sexo el mas sublime acto que el Dador nos haya regalado si existe en ella verdadero amor.

Hay que buscar en las palabras originales de los maestros para purificar de entre ellas las banderas que aún hoy muestran un camino ascendente al Supremo, dejando atrás de entre ellas las que solo se avenían a sus tiempos; estas ultimas son normalmente donde más se apega el térreo poder, por que el térreo poder se muestra apegado a mandatos que respondían a circunstancias de los tiempos del enviado y solo justos a la medida de los tiempos del enviado y que superadas las limitaciones de estos tiempos, no son propicios ya a nuestro hacer.

He ya señalado algunas banderas a detentar y enumero otras: no hay retroceso espiritual, no hay mas castigo que el detenernos que nosotros por nuestra propia mano nos prodigamos en nuestros deseos en apego, no hay una entidad que aglutine el mal, no hay perdón de los pecados sino una amplia misericordia después de cambiar el rumbo del acto equivocado , no hay diferencias entre hombres, o entre hombres y mujeres, y lo mas importante no hay en ninguna doctrina la verdad absoluta, y en tanto no la haya podemos progresar.

Todo esto se puede enunciar mejor en forma positiva, sin que sean estos enunciados banderas enarbolables para luego entrar a corromper, no se debe pervertir su sentido y esto podrá ponerse fácilmente al descubierto cuando se descubre detrás de su sentido el deseo en el térreo apego de los hombres, que se renuncie siempre al deseo de imponer.

Es claro ahora, que un don supremo en su Amor siempre nos espera, es claro ahora que la transgresión tan solo nos detiene y que cada uno esta transgresión en la misericordia del Señor a de curar, es claro ahora que ante la trascendencia todos somos iguales así como para llegar a ella hay múltiples caminos y cuando el Amor esta en ellos ninguno se ha de negar, es claro ahora que en cada uno de estos caminos los pastores al individuo y su albedrío han de servir y respetar, es claro ahora que el trabajo sin apego es un don divino, y es mas claro aún que nuestra conciencia seguirá siempre en ascenso y esto nos impide un eterno apego a las palabras como hasta hoy ocurre, y es que en la medida del ascenso las palabras tenderán a no poder nombrar nuestra conciencia y en esta medida tenderá nuestra conciencia a las palabras olvidar.

 

Ricardo Muñoz


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