ANTE LOS ASESINOS

Y ANDO DE SOL AL MEDIO DÍA MIENTRAS NOCHES SE CONJUGAN CON SUS SOMBRAS.

SÍNTESIS

Es mas fácil mover con el deseo una montaña que el corazón de un hombre, mas mientras quienes se sacian al odiar y asesinar ejerzan sus acciones debemos mover nuestras palabras y deseos en mostrarles la poquedad en que se jactan y desear a todos el sol del Señor en la convivencia.

REFLEXIÓN

Como duele el corazón cuando de lejos y de cerca atruena esta tempestad de muerte que no cesa y por instantes se agiganta, como cada día en mi ciudad, en mi patria, en este mi mundo se oye sin cesar el tableteo de las armas que responden a la acción de corazones atragantados en lucrar su mísera existencia, y estas existencias no son míseras por ser en la carencia material sino por carencia del amor.

Como duele el día, como pesa la infamia. Asesina un hombre por tener una o mil monedas, por buscar con ellas su periplo en el goce material, por el vicio, por el falso honor, por el propio gusto de la brutalidad ensangrentada que se sacia en el dolor del otro, por cualquier razón que sacie su apego en el estar atiborrado en su propia poquedad que rinde culto a su egoísmo, que golpea con sevicia el compartir en el amor buscando el propio gusto de su estar en su posada.

Para las acciones de cada uno de estos hombres marcados por la infamia de la sangre tengo mi mas profundo repudio y para sus vidas mi mas profundo aprecio. Sus fauces asesinas tal vez algún día como a cualquiera por casualidad o en forma premeditada puedan encontrarme y si este día llega, espero no doblegarme a pedir clemencia a quien no merece en sus actos mi respeto, sino salir airoso en la misericordia del Señor ante quien no necesito hincarme de rodillas por ser yo su parte y Él mi todo y en Él mi plenitud cierta.

Como duele el mundo, como se siente y asienta la cobarde alevosía de algunos grupos y pueblos cuando estalla en el orbe a cada tanto un nuevo combate fratricida por querer para si un trozo mas de tierra, por razones de raza, de color, de religión, de procedencia; así como en mi patria se ven grupos de hombres cual bandadas de hienas infectadas en su rabia buscando por presa a quien no se ponga a los pies de su propia nimiedad, así igual en el mundo cada continente carga su propia jauría para estremecer sus propios pueblos . De siempre y pareciera que tal vez por siempre grupos y pueblos se revuelcan en el excremento de su propia poquedad al poner sobre la vida un credo, una bandera, un color, una nacionalidad.

Para cada hombre que ha sido contagiado en su corazón por estos virus alego la bandera de la propia trascendencia, sus carnes no se levantaran un palmo arriba en la escala de los tiempos así sobrepongan una a otra cien generaciones de intolerancia. Vano es vuestro hacer y desperdicio vuestras vidas, esas vidas que para mi en cada instante son preciosas y por las que jamas mi corazón podrá sentir odio por que el odio es una palabra cuyo significado mi corazón no conoce así de su hiel el vuestro este repleto.

Como quiere aplacar vuestra noche mi sol de medio día, y como vuestras faltas hunden mis hombros ante el peso de vuestra infamia, me pesan hermanos truhanes, fratricidas, xenófobos, intolerantes de todos los pelajes vuestras faltas que buscan por la consumación de la sangre alcanzar vuestras propias poquedades.

Yo no soy quien a base de sermones vuestro hacer corrija, yo no puedo desear para vosotros mayor castigo que la limitada justicia de los hombres que vosotros muchas veces os encargáis de diseñar justa al triunfo de vuestra propia poquedad, yo en mi corazón concibo la misericordia del Padre tan grande en su Amor que tarde o temprano al final de n ciclos terminara por alcansaros. No me compete a mi determinar o desear un camino a vuestro karma, vuestros pasos son vuestros, vuestra intolerancia surcara los caminos prescritos por vuestra propia intolerancia, mas dejadme repetir como quiere vuestra noche que una mi día a vuestra vendimia, mas mi propia cosecha que ante vuestros actos aminora su paso mantiene su estar queriendo vestirse de gloria, no de la gloria insidiosa con que marcáis vuestro hacer en vuestra propia poquedad sino la gloría eterna de ser en el Señor.

Para mi quiero el tremolar de la eterna gloria, vuestros caminos son vuestros caminos y mi camino es mi camino, mi camino de andariego lo hago bajo el sol del Señor que me abriga, de este sol que también a despecho de vuestras fauces a millones y millones de hombres también alumbra, anida y acompaña.

Es casi inútil pedirós que toméis ejemplo en ellos, vuestra noche de egoísmos cubre vuestra entraña, mas yo a nombre de estos millones y millones de hombres que van tras la luz de este hermoso sol del Señor quiero deciros, jamas podréis meter miedo en nuestra entraña, jamas se hincara ante vosotros nuestra rodilla y jamas sucumbiremos a seguir vuestro nefasto juego de la muerte. Para nosotros vuestras vidas valen igual a lo que valen nuestras vidas, y para nosotros esta vida bien vivida vale ante nuestro encuentro en el Señor igual que nada, mas esta nada de cada vida es la oportunidad de encontrar la verdadera vida y por tanto cada vida merece ser respetada.

 

Vuestro hacer logra en mi que yo clame en mis palabras contra vuestra injusticia, mas jamas apocareis mi sol. Vuestro hacer logra en mi que yo interrumpa en mis labios mis oraciones y mis versos para mostraros las banderas de vuestra propia poquedad mientras mi corazón con mas fuerza se apega a su meta en el Señor. No lograreis por la fuerza que mi corazón desee para vosotros el filo de las armas, parad vuestra tarea de turbios asesinos y permitan que cada uno logre buscar en su corazón la paz para hacer en el compartir con cada uno mas fructífera la estancia.

 

Ricardo Muñoz


Volver a la página principal Volver a la lista de   Reflexiones

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1