ELOGIO A LA TERNURA

POR QUE LA TERNURA ES UN INSTRUMENTO DEL AMOR

SÍNTESIS

Para ser en Dios, para ser en el Amor, debemos usar los instrumentos que Él a puesto a nuestro alcance para vivirlo, quien realmente quiere ser y es en el Señor, quien realmente vive El-Nosotros que a todos corresponde esta marcado inevitablemente por la ternura como instrumento del Amor.

REFLEXIÓN

Quisieran mis palabras hacerte a ti ternura una cantata, quisiera en el hoy que te rechaza modularlas a la justa medida de tu encanto, quisiera cuando se valora olvidarte que mi hombría por ti fuera marcada, aún así se juzgue tu gusto marcada debilidad y aparente concesión, yo quiero proferir y actuar en ti, ternura.

Es el hoy justo a la rudeza, hay en macho y hembra un canto a la propia intransigencia, se ha perdido el gusto de recibirte y de tu entrega, ya no se te celebra la inocente ternura en los niños, ya no gusta la mujer de dar y ser objeto de ternura, ya se duda de la virilidad del varón que a ti se apegue, te has vuelto ternura cosa del pasado y de esteparios de quienes se piensa se puede aprovechar por que si tu estas presente es señal de debilidad que puede atropellarse en la rudeza que corresponde como marca del ser en el hoy a punta de adjuntar todo a la propia carnadura.

Dijo Jesús: "cuando os quitéis vuestros vestidos sin avergonzaos y toméis vuestra ropa y la pongáis bajo vuestros pies para pisar sobre ella como hacen los niños, entonces miraréis al Hijo del Viviente y no temeréis", es este en el Jesús de Tomas apóstol un llamado a la ternura, un llamado a despreciar la posesión; mas cuan difícil es hoy encontrar niños en que no este presente la malicia y el animo de posesión exacerbado; ya los adultos no celebran su inocente ternura, ya no se aprende de ellos sino se les niega su dulzura, ya los raudos medios les dan ejemplo es de violencia, y en un llamado al propio apego donde se les invitan a buscar su propio goce, donde el otro es solo un instrumento para lograr el goce tras el cual se olvida al otro y se tira a la basura.

En la mujer en quien la ternura debería ser raudo manantial, se hace ahora es un llamado a ser una hembra en combate y en lujuria, se agita en ella y para ella querer la rudeza que marco el tiempo para el hombre, se le dice como su sexualidad es justa para ser en varios satisfecha y se le invita e induce a tomar y desechar solo mirando su propio apego donde cada minuto cuenta y el pasado se da como perdido, por lo que es necesario tomar y tomar antes de que la piel se agote, pues tras su agotamiento solo se ajustara olvido, ya que no hay recuerdos por la ausencia de ternura.

Los hombres que reservaron para si lo peor creyendo que tomaban del mundo lo mejor en la rudeza, se acercan en su rudeza a la clara villanía, donde el modelo es el macho exacerbado golpeando siempre en nombre de su nombre, siendo este para muchos el gusto de su ser y de su hombría.

Yo te quiero para mi ternura, porque la ternura es un instrumento del amor, yo quiero para mi el amor y proyectar en la ternura este amor a cada instante; este amor consustancial a la justicia , la pureza y la firmeza se funden todas ellas y se vierten como una sola en la ternura.

La ternura no es debilidad es suave firmeza; la ternura no es afectación es nobleza pura; la ternura no es permitir ser objeto de injusticia sino defender calmadamente la justicia; la ternura no es renunciar a la hombría a la feminidad o el niño a su inocencia sino es vivir el mundo en armonía; la ternura es gozar de nuestra estancia, y nuestra estancia fue dispuesta para vivirla en armonía.

Yo quiero hacer un llamado a la ternura por que la ternura es parte del amor y el amor es lo único que a nosotros plenamente nos llena y satisface; yo quiero hacer un llamado a rechazar tanta invitación a la lucha exacerbada por la propia pertenencia a la que todo en este mundo nos impulsa, por que esta lucha solo busca la momentánea y propia conveniencia; yo quiero decirle a la mujer que no se deje engañar en el llamado a ser la hembra exuberante recorriendo su posesión y sus momentos; yo quiero invitar al hombre a que no siga rompiendo sus carnes y rompiendo el mundo para demostrar su falsa hombría; yo quisiera preservar al niño en su inocencia y llevarles a la justicia, la pureza y la firmeza que son consustanciales al amor y a la verdad; y, yo quiero continuar en tanto sea posible mi andar marcando mi hacer en la ternura.

No puede haber amor si la ternura que es su instrumento a nosotros no nos corresponde; no puede haber un real gusto trascendente si la presencia de la ternura no nos marca; toda manifestación de cólera no es parte del amor, todo lo escrito sobre la cólera de Dios contradice su esencia y debe ser olvidado, por que nuestra comprensión de su esencia viene creciendo en pasos gigantes y cada uno con gusto trascendente debe abrirse a esta nueva comprensión y esta comprensión ajusta a la naturaleza en sus designios y no es de la naturaleza prolongar un sufrimiento en nombre de una falsa misericordia mas allá de sus propias posibilidades, y no es de la naturaleza que la causa se olvide del efecto, toda causa en el mundo trae ligada su propia reacción; la ternura no es falsa afectación o mentira hipócrita y ello es concordante con la naturaleza de Dios, como es concordante con la ternura de Dios nuestra ternura.

La ternura es mantener la sensibilidad a flor de piel y tender la mano para dar y recibir todo aquello que nos marque como humanos con apego al ser y en el ser; la ternura es ponernos a la altura de cada uno y a cada uno a la misma altura; la ternura pasa por el repudio a la fuerza y a la violencia; la ternura pasa por asumir la comprensión del otro y por ser una mano amiga en toda circunstancia de la vida.

Por todo ello mis palabras elogian la ternura, y es que a Dios no le debemos buscar tras las nubes, las aves o los peces, y es que a Dios no le debemos esperanzar tras nuestra muerte, el Señor nos ofrece a cada uno claros instrumentos para vivirle, no se requiere fenecer para ser parte de su nombre, la ternura al igual que la verdad son instrumentos para ser en Él plenamente, seamos uno junto al Señor, compartamos desde ahora mismo su ternura.

 

Ricardo Muñoz


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