DEL IMPERFECTO AMOR
DEL POR QUE NO DEBEMOS PREOCUPARNOS POR NUESTRA IMPERFECCION
SÍNTESIS
Somos por nuestras propias circunstancias imperfectos, en ello solo debemos ver la circunstancia grandiosa de poder enrumbar nuestro camino cada día hacia un nuevo paso en el amor, por lo tanto el reconocerse imperfecto ha de ser un motivo de alegría no de tristeza, por que nuestra imperfección es una posibilidad clara para hallar al Padre.
REFLEXIÓN
Vuelvo atrás la vista para contemplar lo caminado y me hallo alejado, sopesa mi alma las muchas ocasiones en que evite el dar, palpan mis sentidos como no me alegre en el triunfo de otro, y por tiempos me pregunto con descaro por que otro tiene y no puedo tener yo.
Es mi imperfecto amor el encargado de mostrarme cada día como aún voy en camino, es mi impureza quien quiere atar mi ser, yo el amor perfecto es lo que para mi quiero, yo este amor soñado es lo que anhelo, mas en tanto me recorro veo como estando aún mas cerca, es mi propia circunstancia la que a mi me impide a el acceder.
Mi propia circunstancia es mi ser aún imperfecto, él me ata al mundo y en tanto sea de este mundo siempre habrá posibilidad para caer o para crecer, mas es también parte de mi propia circunstancia la parte del Señor que yo en mi porto, y es esta parte de mi vida por mi querida la que va guiando mis pasos en busca de mi meta, ella busca a mi darme la potestad de su perfecto amor.
Yo no quiero abandonar mi vida en esta tierra en tanto yo la tenga, yo mientras viva y tenga fuerzas en el mundo deseo vivir, y entonces como busco y entonces como establezco, hasta donde llega lo posible de nuestro térreo amor.
Hay que apartar la idea de que el amor es sufrimiento, hay que extraviar el concepto de que querer la transcendencia es atarse a un sufrir. Por este concepto algunos alejados del Padre identifican al creyente como un ser en amargura y a algunos pastores como seres en sufrimiento y amargura encargados de prodigar a otros este mismo sufrimiento y amargura, de ellos se ha dicho que han escondido las llaves del conocimiento recibidas y que en ello ni comen ni dejan a otros comer.
El perfecto amor al cual yo quiero atarme, hace parte misteriosamente de todo cuanto aquí esta dado y siendo parte en todo es en sí mismo perfecto, Él se mantiene enseñando a cada uno como a Él llegar, la formula no es compleja, la formula es sencilla y se resume en todo aún en nosotros mismos mantener nuestro pensamiento en a Él siempre amar.
Algunos por ejemplo referente al dar dicen, hay que dar hasta que duela, lo cual es como ponerle un precio al amor, otros simplemente me invitan a acompañarles en el apego y esto es precisamente lo que yo no quiero,. yo lo que quiero es darme sin que duela y por eso me reprocho cuando en mi dar hay dolor. Cada cual da de lo que tiene, a todos nos dio el Padre en algún don o tenencia la posibilidad innata de poder en el dar disfrutar su amor.
Hablando del tener triunfos o dinero, siento como el camino verdadero es alegrarse en el triunfo de quien triunfo en el amor e ignorar de la tenencia el térreo apego, es más importante recibir del Padre nuestro propio sustento y recibirle a Él como nuestro mayor don.
El amor perfecto se siembra aquí en la tierra, su semilla no es nuestra, por Él nos fue dada, de nosotros su cultivo, su abono, su cuidado, mas el fruto pleno no nos será aquí, aquí lo que tenemos es la posibilidad grandiosa de perfeccionar lo perfectible, de hacer abrillantar la fuente por fuera y por dentro y hacer por el cultivo de nuestro amor imperfecto mas propicia la entrega del perfecto amor que de siempre nos espera, para entregarnos el premio de su perfecto amor.
Si mirando atrás y vemos en nuestro pasado defectos hoy en nuestro ser más ligeros, alegremos en esta circunstancia por que ya hemos dado un nuevo paso, y si vemos en el hoy también defectos en nuestro inconstante amor, veamos en ello la posibilidad grandiosa de ser nuevamente más justos al Padre, y el Padre en su justicia nos brindara aún mas su regazo, y en ello nuestra alegría le alegrara también.
Es del Padre por siempre potenciar nuestro crecimiento, su máxima dabida, su máximo regalo de siempre lo ha dispuesto y solo espera que vallamos a tomarlo, por el cultivo de nuestro amor imperfecto, Él nos dará el fruto de su perfecto amor.
Cultivemos en alegría la perfectibilidad de lo perfectible, no miremos que una falta en el amor ya superada sea hoy una carga insalvable, no miremos las flaquezas de nuestro amor de hoy como cadenas, sino como un regalo que posibilita dar un nuevo paso en la búsqueda del perfecto amor y así en forma armoniosa construyamos nuestro camino, él nos llevara a la meta de ser en el amor.
Ricardo Muñoz