La Invitación III

Dirijo ahora mis palabras a vosotros los hombres comunes sentados a mi mesa que han dedicado vuestro hacer a estudiar los diferentes aspectos del espíritu humano, tal vez penséis que vuestro hacer no conjuga en nada nuestro aspecto trascendente, algunos de vosotros incluso rechazasteis abiertamente cualquier idea de un ser mas allá de la materia, es mas, para algunos de vosotros la religión es una perversión destinada a apocopar el hombre.

Vuestro mérito y la razón de que estéis presentes en este banquete es que vuestros avances en nuestra propia comprensión han permitido dignificar y aclimatar al hombre en si mismo, el que el hombre conociera su ignorancia y su deseo de acallarla, de su ser como consecuencia del pensar, de una base moral basada en la justa correlación en su ser interactuante, del descubrimiento de su propio universo interno, y de la conciencia grupal cognoscitiva además de dar a conocer un real aprecio por el mundo han hecho que nuestro espíritu tomara pies sobre la tierra y desde esta posición erecta haya logrado con mas claridad ver como todo en el universo le compete y que todo este universo es uno con el hombre.

Especial mención merecen para mi los artistas, vosotros con una gama inmensa de instrumentos: pinceles, flautas, palabras, granitos y tantos otros, lograsteis exaltar el espíritu humano con lo que queda demostrada su existencia.

Vuestro trabajo y la universalidad de vuestras propuestas demuestra como el hombre en todo tiempo y lugar es uno solo, vuestro trabajo supera cualquier discriminación, es universal y fraterno para todos, este ejemplo es el que merece exaltación, habéis dado en vuestro actuar un claro ejemplo para todos los creyentes que confiesan su fe en las diferentes potestades divinas.

A partir de ahora todo creyente debe comprender la universalidad de la trascendencia y lo bien amado de este mundo, estas son las dos grandes discriminaciones de casi todo creyente, el negar la trascendencia de los otros y el negar lo importante de este mundo.

Son estas discriminaciones en muchos credos una contradicción evidente y absoluta, en primer lugar se declaran hermanos de todo hombre y aún de todo ser, mas le niegan al otro la posibilidad de la trascendencia si no es por su propia visión de trascendencia y en segundo lugar, pretender una vida nueva en una nueva carne conservando el ser individual mas niegan en este mundo su importancia a quien tachan de corruptor, fuente de pecado, de dolor, apego y muerte.

Con base en vuestros logros y nuestra conciencia de ser parte en lo absoluto entre todos lograremos tener una nueva comprensión de nuestra trascendencia, y es que nuestra trascendencia también es en el ahora, y el ahora comprende nuestro entorno, no caeremos nuevamente en tanta evidente contradicción en sacras escrituras y en todo escrito que tome por base sus citas corren en ellos constantes propósitos opuestos, esto es claro para quien con honestidad desea ver en ellos un rumbo coherente para su propia trascendencia, están presentes en los cuerpos doctrinarios religiosos una cita justa a cada intensión contraria, hablan entonces de dejar su estudio a los eruditos, hablan de una coherencia inexistente, hablan de la necesidad de un espíritu divino externo a nosotros mismos e imposible de alcanzar para entender el significado de las palabras.

Muchos pasajes sacros no son claros, yo no acuso a los grandes maestros espirituales de mentir, ellos en su intención de guiarnos fueron justos a su propia visión. Mas toda visión esta circunscrita a sus propias circunstancias, y a todo maestro se adhirieron otros hombres que como sus seguidores tenían una visión menos dispuesta y que confundieron sus palabras, en ellas por ejemplo es casi común la carencia de importancia de la mujer en su entorno hostil a la vida, ante esto se dejo consignado en las escrituras su posición dependiente y la necesidad de su purificación. Esto en ningún momento es aceptable hoy para nosotros, todos si nos alejamos por un momento de los dogmas concordamos que en ello ahora hay un soberano disparate, mas, ¿cual creyente osa contradecir las escrituras?, Lo único posible para el creyente amarrado a sus preceptos es ignorarlo y mostrar a quien le ponga en evidencia un par de citas que mitiguen el efecto producido.

No, esto nunca dará tranquilidad a un alma que busca la verdad, para ella es necesario dar coherencia a la palabra, esta alma comprende como las palabras de los hombres fueron por instantes iluminadas en su proximidad a la divinidad y por instantes consignaron intenciones de hombres en las escrituras para potenciar sus propios deseos. Por tanto es necesario poner a consideración de la luz presente en nuestros cuerpos toda escritura para que nos muestre en que rumbo corre la verdad.

Yo se como a oídos de muchos de los presentes mis palabras merecen el calificativo de blasfemia, mas ello solo hablara de su propia y personal limitación que les lleva a una búsqueda innecesaria de ser reconocidos por una divinidad que hacen residir en un cielo alejado de nosotros y en una trascendencia que se les escapa de las manos, no reconocen en su interior la potestad divina, las escrituras al final se llenaron de tantos premios y castigos que es difícil a cualquiera buscar su liberación sin romper con esta idea limitada de lo absoluto. Yo a partir de hoy declaro abierto este camino, en el es que vosotros hombres comunes estudiosos del espíritu precedieron mis pasos, va por tanto mi gratitud a vuestro trabajo por haber facilitado mi camino y mi tarea.

Ricardo Muñoz


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