Lupanar
reino del agreste placer
donde no aqueja la postura
sino la impostura de solitarios siervos.
Allí mancebas en olvido de su nombre
en olor vertido
con sabor de entuerto
desfloran su ilusión por paga
ante rostros sin nombres
con la piel sometida al repudio de sus manos
en fingida lascivia
sin gozar el instante que redime
en noches de olvido
compran la calma con su entrega
es un día más para sus cuerpos.
|