¡Es cierto! Nacimos para conformar parejas,
buscando básicamente expandir nuestra simiente
hay que luchar duramente, sin tiempo para las quejas
pues en nuestro ambiente no se logra fácilmente.
¡Es cierto! Queremos comodidad,
y dónde logramos de éste la máxima calidad
que rodeándonos de muchos bienes y lujos?
para compartirlos sin reparo con cónyuge e hijos.
¡Es cierto! ansiamos la pertenencia,
formando parte de alguna o varias agrupaciones
inventando muchas reglas para proteger nuestra decencia
no vayan a incomodarnos con molestas filtraciones.
¡Es cierto! luchamos por tener poder,
y vamos fijando pautas para medir lo conseguido
gozando íntimamente al ver al mismo crecer
exigimos respeto por lo habido y por la haber.
¡Es cierto! queremos tener un dulce final,
haciendo del disfrute algo anormal
postergamos de la vida el goce
y nuestra meta se convierte en llenar el cofre.
Pero también es cierto, que en todo este recorrido
pretendiendo lograr mil metas u objetivos
hipotecamos la esencia de nuestra existencia
y estamos sellados como bienes privados.
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