Que fluyan por mí en torrentes palabras
lenguas de fuego para deshacer el nudo en mi garganta
apagar esta fiebre que me quema
calmar en mi pecho el mar que se agiganta
tomar lo querido
y redimir los anhelos truncos que mi sed no alcanza.
Quiero en sus llamas convertirme en tornado
en el mar bravío que al marinero espanta
entregarme desnudo
secar a gritos mi garganta
extirpar el demonio que sega mi vida,
esclaviza mi alma
poder en su reflujo ser otro sueño lineal
otro púdico sin una espina atravesada
sin un yunque ardiente inflamando su sed
sin resquemor de sí mismo
ni miedo al olvido
o espanto en la nada
ver como muchos correr sangre sin helárseme la cara
sin sufrir con el anhelo infinito
de ser flor
de ser viento de un huracán en calma
y tener por el talle y hacer mía
una espiga, una palma
aceptarme cual Dios ahíto
que toma por la fuerza pan, amor y savia
pues para ello mis ruegos no bastan.
Quisiera servirme del infinito aliento
que mi entrego a Colombia por patria
perdonarle el desconsuelo
por este río creciente de sangre y rabia
en castigo al olvido
de ser juncos
de ser palmas
o fuelles de un bandoneón
donde en su vaivén el viento canta.
En tanto camino mi vida
apagándome cual girasol cuando se opaca
como un guerrero de paso herido
o el impúdico blasfemo que a todos ama
sin ver su sueño cumplido
de apagar su mar
ser noche
moho de espada
u ofrenda en cuenco para mitigar la sed
que espero y no puedo acallar ni en mi alma.
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