A todos la noche nos espera.
A ti que paseas lúbrico exprimiendo fantasías.
A ti
gloriosa Venus destellante
blanco de mil miradas de lascivia.
A ti
escuálido pensador
amarrado a tu sufrir
olvidado del señor
vergonzante en ignorancia
y dueño del deseo.
A vosotros
los del pan diario y sufrimiento
a los gozosos del poder y sacios del cuerpo
a los miserables derrotados por su hambre
a los escuchas sin un instante para vivir
a los gloriosos prohombres candidatos a la historia
a los dueños de la fe
al matón
al truhán
a todos
A todos nos alcanzará la noche,
pero en tanto
que no se tuerzan vuestras sendas
amad
odiad
que no se posesionen las tormentas.
Ya después al partir lejos del recuerdo
sabremos si en verdad existen la paz y la inclemencia.
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