Extravagante, excéntrico, vuela errante
y rápidamente de mi cuerpo ha huido,
cual vago y eterno caminante
sin que nadie sepa cuando vela o se ha dormido.
En la loca feria de tus sueños
corren en tropel mil comensales
y disputan por hacerse dueños
de cada uno de tus caros ideales.
Ordas de luz, pálidas gaviotas
cayendo por saetas del destino,
ya moribundas y con las alas rotas
ante el cielo abierto un último gemido.
Ahora, ante la realidad que te carcome
nuevamente has perdido y rebuscas tu sino,
cual náufrago sin Dios que le perdone
tratando de encontrar la ruta del destino.
|