Cuando de deseos explota mi alma
y mil pasiones torturan mi encarnado yo,
nada me llena
nada me sacia
y recorro silante
mi incalmo dolor.
Transego la vida
añorando instantes,
y de cada sueño obtengo
un nuevo dolor,
y va mi alma sola
sin transitar por el mundo
sin que aflore en mi rostro
satisfecha ilusión
y aún cuando tuviera
el bálsamo de tus besos
el vaho ácido
del incierto desencanto
corroería también
el tazón de tu amor.
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