Dr. Gachet
presentías la inescrutable insensatez del valorar humano
en tus melancólicos sueños atrapados por Van Gogh.
Mísero prisionero de fantasmas
bordeando el palpitar de la conciencia
en invencible rebelión de cara al infinito.
Quieren cabalgar en la cola del cometa que tú eres
posesionarse de tu estremecedora esencia universaria
poner fin a la cuenta de tus sueños
con la inevitable tozudez del marchitable.
Así pagó Saito ochenta y dos y medio millones
y perdió.
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