Cortaron de tajo el solaz de su vida
quebrada simiente
señora y madre.
Tu partida tocada por la infamia
ha hecho en los tuyos más doloroso su llanto
y aún más dulce tu recuerdo.
Abrázales Jesús
para hacerles olvidar el oprobio de su muerte
dales fuerzas en la confianza de tu juicio
consuélales subiéndola en tus brazos,
para que desde allí,
ella,
les invite a calmar sus lágrimas
llevándoles a olvidar el duro adiós
recordándoles las mieles del camino
acrecentando su rechazo a la injusticia
y alentándoles a abrazar aún más la cruz
en la certeza del momento
donde junto a su glorioso rostro
estará ella bañada de su luz
para entregarles nuevamente su cálido abrazo.
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