Andabas apenas estrenando la vida
tomándole gusto a todo lo dado,
ella fue para ti, terreno vedado
no reventó el capullo, la tierra era gélida.
Toda la ilusión que en ti se puso
y crecía serena esperando uso
se rompió de pronto sin dar cosecha
se quebró la flor, no estaba maltrecha.
Tus sueños de pétalos infantiles
rebosantes de amor se percibían
los secaron de pronto calores febriles
no eras de aquí bella Natalia.
Allí del rosal la rosa más bella
de todo el jardín el más diáfano sueño
quien te vio retiene tu huella
te cortó el jardinero. ¡El era tu dueño!
Natalia tu nombre evoca a sublime
Recuerdo a Jesús y por ello le cito,
"Dejad que los niños vengan a mí"
te quiso, pues Dios junto a él. ¡Allá en e infinito!.
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