Tus Carnes

 

Tus carnes no sacian al tenerte
mi manantial infinito de lujuria
y tu lascivia palpitante
no se harta bebiendo de mi fuente.

Así vamos buscando el torbo secreto
de impúdica sensualidad
al querer unir el uno que ayer fuimos
antes que el señor te arrancara de mi entraña,
buscándonos sin descanso
insistentemente vaciamos nuestras ansias,
tantas veces,
de tantas formas,
hasta que ahitos de sexo nos encuentra la alborada
bañados en ríos de sudor y orgásmicas fragancias,
pero descompuestos
ante el esfuerzo inútil
de no poder amarrar por siempre el goce,
de no poder entremezclarnos en un solo dolor
al no ser una nuestra entraña.

Ricardo Muñoz - Rimuz


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