Bordeando El Centro

 

Bordeando el centro
de la ciudad señora
colindado en lupanares
con sus noches de insidia
está el centenario
esparciendo suave aroma.

Fue allí donde una mañana
de diario afán citadino
me detuve a emplear
un arcano lustrabotas.

Me solazaba la caricia del sol
el palpitar de la brisa
el discurrir de las gentes
y cómo una vetusta pareja
repartía en su andar
la tranquilidad bondad
de nuestras raíces añejas.

En tanto muy digna a mi lado
se sentó una mendiga
consumía unas frutas
recogidas del mercado
se solazaba del tiempo
y tocada por sus pensamientos
y olores a estupro e incienso
concordaba parlanchina
con el viejo lustrabotas
sobre la bondad de la vida
Sin sufrir en su sencillez
por malquerencias
egoísmos
o elubricaciones ponzoñosas
dueños de la tranquilidad
la que yo no poseo
pues amargo mi tiempo
con mil enredos y trajín
y debanándome los sesos
sobre el por qué de la vida.

Que lección para mí
que enseñanza para varones
príncipes amos y cabrones
que populan por ahí
esquilmando el mundo
atesorando pobrezas
sin comprender
que quien no se pega a vanidades
es dueño de la brisa
sin temor por el tiempo y su prisa
o porque la parca a de venir.

Ricardo Muñoz - Rimuz


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