Bordeando El Centro |
Bordeando el centro de la ciudad señora colindado en lupanares con sus noches de insidia está el centenario esparciendo suave aroma. Fue allí donde una mañana de diario afán citadino me detuve a emplear un arcano lustrabotas. Me solazaba la caricia del sol el palpitar de la brisa el discurrir de las gentes y cómo una vetusta pareja repartía en su andar la tranquilidad bondad de nuestras raíces añejas. En tanto muy digna a mi lado se sentó una mendiga consumía unas frutas recogidas del mercado se solazaba del tiempo y tocada por sus pensamientos y olores a estupro e incienso concordaba parlanchina con el viejo lustrabotas sobre la bondad de la vida Sin sufrir en su sencillez por malquerencias egoísmos o elubricaciones ponzoñosas dueños de la tranquilidad la que yo no poseo pues amargo mi tiempo con mil enredos y trajín y debanándome los sesos sobre el por qué de la vida. Que lección para mí que enseñanza para varones príncipes amos y cabrones que populan por ahí esquilmando el mundo atesorando pobrezas sin comprender que quien no se pega a vanidades es dueño de la brisa sin temor por el tiempo y su prisa o porque la parca a de venir. |
| Ricardo Muñoz - Rimuz |