A La Mano Negra y Otras Pestes

 

Hoy
descubrimos el rostro de cincuenta y dos malditos
hoy
desterramos del olimpo cincuenta y dos crestas coronadas
hoy en Pereira la cofradía infame
mostró su rostro de alimaña.

Hoy destroncaron
a quienes manchaban en sangre las calles hermanas
en su pretensión de dioses malditos
en su sádica vertiente de apostasía humana.

Estos miserables segaban mendigos
sin ver en su sangre sangre
o en sus pasos pasos de nada
hicieron eco
condensaron en sí mismos
a quienes desean una muerte para aliviar una carga.

Cuantos les aplaudirán en secreto
cuántos piensan que la razón les es dada
o cuántos en éste mundo caníbal 
sublimado como el único capaz de sustentarnos la entraña 
sentirán arrepentimiento
pensarán que no es tan bueno
a pesar de tantas babas
de manipulación cloroformante 
que nos empalaga en promesas
nos oculta las llagas 
y nos beatifica el camino 
de ser la explosiva manada.

 Algo anda mal
cuando en al noche lluviosa    
el vigilante espanta
la puberta manada
al frío de otro alar
que no pague 
por su virgen castidad.

Algo anda mal
cuando dos niñas
manejan sus cuerpos
desafiando transeúntes 
que evalúan lo posible
trasnochado ya en sus manos
por acción de abandonados
que como canes sedientos
se sacian horadándoles.

Sé que algo anda mal
a las dos de la mañana
cuando corre en el casino
la ilusión de la suerte 
sin desviar la mirada
sobre la escuálida manada
lejana de su abismo
de monedas oxidadas.

Juro que esto anda mal 
sí a ésta hora mis hijas
reposan sin hambre o frío
y porque éstas niñas
no conocen lecho
pan, ilusión, sonrisas
sino alucinaciones de pegante
mientras son acribillados
por honrados señores
que protegen sus migajas
a desparramar en el casino
por sentir correr más fuerte
su sangre atolondrada.

Mal está nuestra especie
que calma por lo eterno
 en su hacer
de depredadora aventajada.

 

Ricardo Muñoz - Rimuz


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