Al Cabo En Mi Ruta |
Al cabo de mi ruta he perdido mi ingina no retengo ilusiones o engaños se fueron al traste: los sueños de gloria la sed de justicia el bien y el buscar para el hombre el edén de Picorra. Si cristianos luciféricos y todas las razas insisten ufanos en segarse a sí mismos no pienso por ello destroncar firmamentos o poner por los hombres al fuego mis manos. No soy ni el Quijote cargado de palos ni un Mesías un Nietzsche un genio encantado un furioso animal en destierro o un rayo intéreo que sege lo malo. No vine al mundo a curar soledades no tengo en mí el toque de Midas ni papel en el Gólgota de Herodes o Judas de Pedro o Centurión con vinagre en la lanza que atraviesa el costado. No tengo el poder de la alfombra encantada ni el gusto perverso por la sangre en Calígula ni el don de la iglesia en la hoguera dispuesta non Santa a Salvar almas. No tengo el poder de perpetuarme en mil cosas sólo mis manos para atrapar palabras mil y mil soles guardados en alforjas para recorrerlos nocturno en mis instantes de euforia. Y mi paso inestable que camina incesante buscando la noche del eterno hechizo y esos gestos recibidos de sus castos nombres que incesante endulzan mis glosas.
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| Ricardo Muñoz - Rimuz |