Junto al mar
he retornado a una inteligencia mas profunda.
En ella el conejo roba lagrimas al tigre
esperando en Dios tener su cola
Borges pasa inadvertido
y mis pies se deslíen al contacto de la arena
para ser yo del mar su arena
liberto de mi piel y mi presencia.
Junto al mar he descubierto
por una casi infinita vez
el blanco y dulce sabor de su piel acompañante
navegando junto a mi sobre todos los recuerdos.
He descubierto una inteligencia mas profunda.
Irrenunciable y certera
cautivante y ponzoñosa
ante la cual
cualquier otra inteligencia es vencida
donde la emoción traspasa el sentimiento
yendo a dar en la diana de la vida.Junto
al mar he descubierto
como no necesito ir a París
o tener en mi mente una inmensa biblioteca.
Podrán contarse todas mis letras y mis tildes
señalar toda mi arrogancia o mis carencias
descubrir mis vanos sustantivos
la torpeza de mis manos
mas no podrán hurtarme
la suavidad destilada en mis arenas.
Junto al mar
privilegio el sentido carente de sentido
viajo en el rojo a la mas dura estrella
avizoro el amarillo cubriendo lo existente
doy pasos gigantes sobre todo lo latente
y tomo mi propia realidad
vertida a mis pies en las olas del mar
y en su sol marino que en mi se cuela.
Junto al mar hay un privilegio
fácilmente redimible
endosado por los dioses a los hombres.
En él podemos olvidarnos
de seguir en forma torpe llamando Dios
a todo lo que nos es inaprensible.
Junto al mar
podemos rescatar la realidad
el dulce privilegio por los hombres aún no querido
que es ser parte en Dios aún antes de haber nacido.
Privilegio el cual yo he redescubierto junto al
mar
y que en este instante
como cascada inmateria
escurro para ustedes en mis versos.
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