En   Admiración

 

En admiración mis ojos se posaron en la rosa
y la rosa sabiéndose admirada
se engalano mas a si misma para atraer mas mi mirada
cuando mi mirada en ella estaba viendo a Dios.

Cuando su rojo carmesí a mi la rosa me mostraba
pensando captar mis emociones
yo a ella mas le atravesaba
y a través de su rojo carmesí yo contemplaba
en cada uno de sus pétalos el Amor.

Yo a la rosa que en rojo sangre quiere avizorarse
y en este vivo color gusta mostrarse
le contemplo en sus destellos de hermosura
y a este cuerpo que se ostenta
atravieso en la impavidez de mi mirada
sabiendo como esta armonía
es del Señor un bello don.

Yo a la bella rosa a si soñándose
en sus afanes de efímera grandeza
pongo de presente otra armonía
que contiene en ella una armonía aún mayor.

La rosa puede mantenerse en este su empeño
o puede tomar del empeño que le anida
si es su elección engalanarse
no oirá de quien le habita reproche alguno
mas si desea anidar en quien a ella anida
tendrá en todos los instantes de su viva
un suave gusto donde el instante
en imperenne armonía
vivirá.

 

 

Ricardo Muñoz - Rimuz


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