Tome tu almohada

 

A Doris mi esposa cada día mas amada

 

Tome tu almohada pensando acariciarte
use tu manta pensando en calentarme
y ni el calor de tu mascota brindándolo a mi cuerpo
pudo abrigarme como me abriga tu presencia
ni pudo hacerme conciliar mi sueño
cual suavemente lo concilio junto a ti.

Esta corta ausencia tuya de mi lado
en tu inaplazable viaje de ir junto a los otros tuyos
ha puesto de presente mi flaqueza
y mi deseo irrenunciable de estar yo junto a ti.

Mis manos en tu ausencia parecieran olvidarse de si mismas
mis noches pesan junto a tu nostalgia irresuelta
y el escuchar tu voz en el teléfono
me recuerda tu suave rostro amado
y me desvivo contando las horas aún a tu regreso
que parecieran haberse detenido
y el tiempo en tu ausencia pierde su emoción.

Tu corta ausencia me ha hecho preguntarme
como si junto a ti yo vivo gozando a cada instante tus momentos
como si tu presencia me habita en tu segura cercanía
como si el contemplarte me conmueve
¿Cómo podré sostenerme sin ti
en la eterna ausencia para todos marcada?
o ¿Como habrá de conciliarse tu eterna presencia y el Amor?

Por que si el Amor nos une a todos y todos en el Amor somos
¿Como puede su presencia escalonarse?

Por que si el pleno conocer es nuestro destino
¿Si es la eternidad un pasado y futuro unido en un constante presente
como habré de gozar tus presentidos gestos que disfruto descubriendo?

Y la blanca pureza la cual a ti te compete
alejada de dogmas y de tramites
me vas entregando a cada momento
en esta suavidad entre tus manos escurriéndose.

Junto a ti he descubierto y confirmado
como el amor es un proceso a diario vistiendo de gloria
el cual espero acometer junto a ti en la eternidad
de forma aún por mi indescubierta en nuestro hoy.

Esta eternidad aclarada que siento inaclarada en mis instantes
con seguridad habrá de mostrarse plenamente
cada día un poco mas en tanto siga yo recorriendo mi camino.

Entre tanto hoy me compete seguir contando las horas para tu regreso
momento para estar nuevamente bañado en tu presencia
en tus caricias, en tus besos y en tu gozo
el cual siempre me entregas desde estos lejanos veinticinco años
que aún disfruto recorriendo en mis sueños desde la primera vez.

Desde allí venimos conociéndonos cada día mas
y sabiendo como es la eternidad nuestro destino.

Inapelablemente debemos exigir a Él la justicia de nuestra eterna unión.

 

 

Ricardo Muñoz - Rimuz


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