De la moral, el perdón y la intención
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A partir de petición papal de perdón para la iglesia por lo errores de la misma en el pasado, se han desatado intensos debates entre sus creyentes y los creyentes de otras confecciones religiosas y no creyentes, sobre la sinceridad y la valides de este acto papal.

Existe un discernimiento moral tanto para visualizar el pasado, como para visualizar el presente, es bueno apoyarnos en el análisis del pasado, para de allí traer a nuestra propia realidad, la intensión de nuestros futuros actos.

Nuestros actos moralmente los podemos clasificar como buenos o malos, mas esta clasificación solo es valida cuando nuestros son juzgados por los otros, por que ninguno de nosotros, puede desde su interior definir sus actos como malos, en tanto no cambie para si su valor fundamental.

Cada persona, cada ser humano, al igual que cada grupo humano, tiene para si un valor fundamental, (ver articulo en mi Web libro desde el dintel) y fijan sus criterios en sus actuar subyugados a este valor fundamental. Es imposible para un individuo o un grupo humano, actuar en contra de este valor fundamental que rige sus vidas, y mientras no varíe su valor fundamental, ninguna de sus actuaciones puede parecer mala ante sus ojos, por que siempre se actuara buscando el logro del mismo.

Por supuesto que los seres humanos podemos cambiar nuestro valor fundamental, tanto individual, como colectivo, y es allí donde nace el arrepentimiento sobre nuestros actos pasados, y mirando en retrospectiva estos actos, hay si podemos llegar a determinar a nuestros propios actos como actos malos, clasificando como actos malos, aquellos que dieron lugar a lastimar a otros, sean estos otros, personas , animales o cosas.

Al hacer el papa en nombre de la iglesia católica, un pedido de perdón sobre actos del pasado de la misma, yo personalmente he clasificado este acto como un acto hipócrita que solo busca limpiar ante sus propios fieles y ante el mundo su desgastada imagen. Esto por dos tipos de razones:

PRIMERO: RAZONES ÉTICAS O MORALES:

Por que la iglesia católica, no ha renunciado como tal a su valor fundamental (el criterio mismo de su existencia) que es el de ser la mediadora única entre dios y el hombre.

La comisión teológica internacional, (católica) emitió el pasado 7 de marzo del 2.000 un documento (ver en www.zenit.org) llamado "Memoria y reconciliación: la iglesia y las culpas del pasado" donde plantea en su introducción: "la necesidad de liberar la consciencia personal y común de las formas de resentimiento o violencia que la herencia de las culpas del pasado puede habernos dejado, mediante una valoración renovada, histórica y teológica, de los acontecimientos implicados, que conduzca, si resultara justo, a un reconocimiento correspondiente de la culpa y contribuya a un camino real de reconciliación".

Sin embargo, mientras la iglesia, no cambie su valor fundamental, su criterio de ser la mediadora única entre dios y los hombres, como claramente lo expresa este documento: "La Iglesia ( católica) es santa porque, santificada por Cristo, quien la ha adquirido entregándose a la muerte por ella, es mantenida en la santidad por el Espíritu Santo, que la inunda sin cesar", no lograra realmente revalorizar sus propios actos.

Como se lee en el documento, el pedido del perdón, solo apunta a lo que ellos dicen, es decir a: "liberar la conciencia personal y común de las formas de resentimiento o violencia", pero en modo alguno, pretende juzgar su intención hacia el futuro sobre sus propios actos. Tales como son sus actos discriminatorios que siguen siendo sostenidos y mantenidos, contra grupos humanos y minorías, a saber, mujeres, homosexuales, y el señalamiento como sectas de otras vertientes cristianas.

Igualmente cabe apuntar dentro de las razones éticas, el análisis planteado por la iglesia en el documento ya señalado, donde expresa: "En el plano moral la petición de perdón presupone siempre una admisión de responsabilidad, y precisamente de la responsabilidad relativa a una culpa cometida contra otros. La responsabilidad moral normalmente se refiere a la relación entre la acción y la persona que la realiza; establece la pertenencia de un acto, su atribución, a una persona o a varias personas concretas. La responsabilidad puede ser objetiva o subjetiva: la primera se refiere al valor moral del acto en sí mismo en cuanto bueno o malo, y por tanto a la imputabilidad de la acción; la segunda se refiere a la percepción efectiva por parte de la conciencia individual, de la bondad o malicia del acto realizado. La responsabilidad objetiva cesa con la muerte de quien ha realizado el acto: no se transmite por generación, por lo que los descendientes no heredan la responsabilidad (objetiva) de los actos de sus antepasados. En tal sentido, pedir perdón presupone una contemporaneidad entre aquellos que son ofendidos por una acción y aquellos que la han realizado. La única responsabilidad capaz de continuar en la historia puede ser la de tipo objetivo, a la cual se puede prestar o no una adhesión subjetiva en cualquier momento de modo libre. Así, el mal cometido sobrevive muchas veces a quien lo ha realizado a través de las consecuencias de los comportamientos, que pueden convertirse en un pesado fardo sobre la conciencia y la memoria de los descendientes".

Como se puede ver, la iglesia católica se exonera a si misma, al dividir engañosamente la responsabilidad entre objetiva y subjetiva, para tener con ello la forma de limpiarse en su ahora. Al ingeniosamente contradecirse a si misma al decir : "pedir perdón presupone una contemporaneidad entre aquellos que son ofendidos por una acción y aquellos que la han realizado. La única responsabilidad capaz de continuar en la historia puede ser la de tipo objetivo (de la cual la actual iglesia se cree limpia), a la cual se puede prestar o no una adhesión subjetiva en cualquier momento de modo libre ( lo cual ella ya libero para si)".

La iglesia a si misma se ha librado de culpa, por que ella subjetivamente ya no se siente responsable por los actos del pasado. No obstante ello ser acertado y conforme a las leyes de nuestra realidad trascendente, (por que realmente nadie se puede culpar por actos en los cuales no tubo ninguna incumbencia) si puede encontrarse culpable a si misma de sus actos actuales, y de no tratar como esta en sus manos hacerlo, de resarcir el mal recibido de manos de sus antiguas congregaciones con los descendientes de los grupos humanos afectados por los mismos. La iglesia católica, puede buscar resarcir a los lesionados por estos actos como grupos aún existentes en nuestro tiempo de las consecuencias acaecidas sobre ellos.

Por ultimo, como vemos; el pedido del perdón papal no va ni siguiera dirigido a los afectados, o a sus descendientes, el papa no le a pedido perdón a ellos, el papa pidió perdón a dios, es decir no pidió perdón a los lesionados por los actos de la iglesia, sino a dios, quien no fue el ofendido por los mismos, y no ha buscado enmendar las actuales actuaciones de la iglesia contra grupos que siguen siendo discriminados por ella.

Concluyendo: la iglesia católica no tiene intención de cambiar su percepción de única mediadora entre dios y los hombres, los actuales dignatarios de la iglesia no se sienten realmente culpables por esos actos, ni intentan modificar sus consecuencias, ni intentan cambiar su modo de actuar, con lo cual queda configurada la hipocresía en su declaración.

SEGUNDO: RAZONES TRASCENDENTES.

La visión católica sobre nuestra realidad trascendente, esta plagada de alejamientos a la verdad de unas leyes trascendentes unívocas e inapelables.

La visión católica de la trascendencia esta plagada de errores, y dentro de estos errores esta su visión de dios y del perdón.

Estos errores pueden ser atribuibles a interpretaciones desde siempre acomodaticias de las palabras de Jesús, y su visión del mismo como el hijo único de dios.

Ni Jesús , ni nosotros somos hijos de dios, por que dios es una integridad de la cual desde siempre tanto Jesús como nosotros somos parte, por lo tanto; nosotros no somos herederos de dios, sino parte integrante de la esencia misma de dios. Como Jesús mismo lo dijera en el testamento apócrifo de Tomas : "Quienes llegan a conocerse a sí mismos lo hallarán y cuando lleguéis a conoceros a vosotros mismos, sabréis que sois los Hijos del Padre viviente. Pero si no os conocéis a vosotros mismos, sois empobrecidos y sois la pobreza". "Donde hay tres dioses, carecen de Dios. Donde hay solo uno, digo que yo estoy con él. Levantad la piedra y allí me encontraréis, partid la madera y allí estoy".

Jesús como parte de dios, estuvo consiente de su presencia en él, y con seguridad él ya cumplió nuestro común destino de reintegrarse a la totalidad, como lo enunciara en estas palabras tomadas de este mismo evangelio: "Pues muchos que son primeros serán los últimos y los últimos primeros. Y se convertirán en una sola unidad". "Pues en el lugar donde está el origen, allí estará el fin". "Si la carne ha llegado a ser por causa espiritual, es una maravilla, mas si espíritu por causa corporal, sería una maravilla maravillosa. No obstante me maravillo en esto que esta gran riqueza ha morado en esta pobreza".

Jesús en estas palabras era consiente de sus limitaciones, a la vez de su pertenencia y la de todos en una unidad, pero los cristianos hicieron de Jesús su dios y con ello crearon inmovilismo en su visión, además de haber declarado apócrifas muchas de sus posibles palabras, con lo cual limitaron en gran medida las posibilidades de sus enseñanzas, pero el crecimiento hacia la espiritualidad es algo que no se puede detener ni siguiera en las palabras de Jesús, y debemos es buscar la coherencia de estas presentida leyes trascendentes, y apartar de nuestra visión lo que de ellas se aleje, incluyendo algunas palabras de Jesús, quien como hombre sabia como su visión no era aún plena en la unívoca totalidad.

De otra parte, en una errada visión cristiana del perdón se mal interpretaron las palabras de Jesús. El perdón no es algo que nada ni nadie desde el punto de vista metafísico pueda otorgar, el perdón es un acto de limpiar nuestro corazón por las ofensas recibidas y que a nosotros al otorgarlo nos limpia, pero no limpia a quien nos a ofendido ( pedir perdón no limpia por si a la iglesia católica) si no esta presente la intención de cambio, y si previamente no brinda el alivio de su corazón por ofensas a su vez recibidas de otros, como paso previo a merecer su propia limpieza. (A este respecto invito a leer en mi Web www.rimuz.com4.ws dentro del libro reflexiones, la reflexión denominada del perdón). Por tanto, la iglesia católica debe es primero que todo ofrecer su perdón a quienes a ella hayan ofendido, y desprenderse de su valor fundamental de ser la única mediadora entre dios (como la totalidad) y los hombres, y olvidarse de sus actuales discriminaciones a otros basadas en erradas interpretaciones de las palabras de Jesús, y de esta forma si podrá aspirar y a tener el alivio de sus culpas.

CONCLUSIÓN

El paso de la iglesia católica de pedir perdón a dios y no a los ofendidos por sus culpas de el pasado, sin en ello existir una real intención de cambio sobre el valor fundamental de la misma que la lleva a sentirse cabeza espiritual de todos los hombres, no deja de ser una necedad, y solo un muy leve síntoma de cambio en la misma, que por el momento no logra nada dentro del universo trascendente y no logra acercar a sus creyentes a su propia realidad, sino solo un maquillaje cosmético de si misma.

La iglesia católica, como toda institución espiritual, en la medida de no buscar una mayor comprensión del universo trascendente que a todo aglutina, y en tanto permanezcan en este inmovilismo, en lugar de facilitar la realidad trascendente para los creyentes, son obstáculos para el crecimiento de los mismos, así en su hacer logren para ellos una tranquilidad de consciencia, y para ellos y otros un mundo mas ameno, lo cual es sin lugar a dudas un objetivo encomiable, y en este sentido es encomiable su equivocada petición de perdón.

 

Ricardo Muñoz


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