En nuestra ignorancia espiritual, muchas veces ante un
tema especifico optamos por divagar sobre el mismo con apreciaciones indefinidas. Estas
apreciaciones en su indefinición, nos permiten actuar de forma maleable sobre este tema,
permitiendo en esta maleabilidad de nuestras definiciones adaptar permanentemente la
definición de acuerdo a cada momento de nuestras propias circunstancias, con lo cual
nuestro actuar toma un aire de indefinible certidumbre que nos permite una tranquilidad
aparente de nuestra conciencia..
Otros toman un camino diferente, ellos optan por aceptar
sin ningún tipo de restricción en su conciencia definiciones dogmáticas ha ellos
suministradas por la vertiente de sus propia religión o creencia, y actúan en
consecuencia con estas definiciones tomándolas como una verdad sostenida en su propia
consciencia, mas al actuar bajo estas definiciones dogmáticas, restringen su libertad
personal, y con ello su tranquilidad solo se logra mediante la renuncia constante de las
propias apetencias.
Para todo creyente en su propia realidad trascendente,
existen dos puntos primordiales que configuran la base sobre la cual se sustenta su
potencialidad espiritual.
El primero de ellos es la concepción y el conocimiento de
dios, y el segundo como complemento indispensable lo constituye la concepción y el
conocimiento de su propia individualidad espiritual a la cual se suele dar el nombre de
alma.
Sobre estos dos puntos constituyentes y complementarios en
los cuales esta basada nuestra espiritualidad, existen una innumerable cantidad de
respuestas en apariencia diversas, e igualmente en apariencia complementarias,
correspondiendo cada una de estas respuestas a la fe religiosa que cada uno acepte para
si. Estas respuestas, parten mayoritariamente del camino de la revelación; mas el camino
de la revelación, no es otra cosa mas que la reflexión personal de los autores
originarios de estas expresiones de fe, quienes sintieron el impulso y la curiosidad
necesaria para asumir el reto de explorar su propia interioridad en relación con el
entorno universal. Estas reflexiones que a ellos como autores originarios engrandecieron
en la comprensión de su espiritualidad y que puestas en el plano espiritual se les suele
dar el nombre de meditación, son tomadas ya por otros sin su debida interiorización,
como palabras reveladas, como expresiones dogmáticas, perdiendo en ello la oportunidad
del crecimiento de la propia comprensión espiritual.
Son nuestras carencias las que nos hacen aceptar como
revelaciones de un poder superior infinito estas reflexiones puestas a nuestra
consideración, es en nuestra aceptación de las mismas sin pasarlas por el filtro de
nuestra propia comprensión lo que logra empequeñecer la posibilidad de nuestro
crecimiento; es el aceptar estas revelaciones como incuestionables, o el rechazarlas sin
explorar las posibilidades de la verdad encerradas en las mismas, los que nos conducen a
nuestro inmovilismo espiritual.
Como se puede deducir, no se trata de echar por la borda
todo paso pretérito a nosotros, o de asumirlo en plenitud, sino se trata es de asumir
estos pasos con un sano escepticismo, donde podamos distinguir dentro de ellos la
verdadera semilla del grano infértil, y tomar esta semilla para hacerla germinar en
nosotros, y en este germinar, dar un nuevo paso en la intimidad de nuestro espíritu en su
extenso camino, donde nosotros actuamos como exploradores de nuestra propia intimidad.
En este explorar nuestro propio camino, parece difícil
intentar dar sustento a la aparente inasibilidad de estas disyuntivas de nuestro
conocimiento y de nuestra realidad espiritual llamadas dios y alma. Al intentar progresar
sobre las mismas, son mas los interrogantes nuevos que abrimos a nuestra propia
consideración, que los que en apariencia podemos resolver por fuera de una fe basada en
una revelación especifica, mas nuestro espíritu no quiere rendirse ante la aparente
inexpugnabilidad de la tarea, y a pesar de saber como nuestras respuestas serán
limitadas, nuestro espíritu conoce, como solo es el caminar lo que hace posible nuestro
crecimiento, y por ello yo intento aquí en mi imperfección una aproximación sobre dios
y el alma.
El motivo de esta reflexión, esta en unas preguntas
dirigidas a mi en el foro de religiones del mundo, donde se me interrogaba de esta manera:
Tu distingues entre alma y cuerpo?,
Que es el alma para ti?,
De donde viene?,
Que cuerpos tienen alma y por que?,
Cual es su relación con el cuerpo?,
Cual es el motivo de que el alma precise temporalmente de un cuerpo?.
Estas preguntas fueron las que me llevaron a la presente
reflexión, por que como ya lo manifesté al principio de la misma, y como tuve que
expresárselo en ese momento a la amiga quien así me interrogaba, estos puntos a pesar de
nuestro diario trajín sobre nuestra espiritualidad, permanecen aún a pesar de ser
fundamentales en la conformación de la misma indefinidos, sin un norte preciso, y
cubiertos con un velo de misterio, donde en nuestro caminar: o damos por supuestas muchas
cosas, o simplemente ignoramos el vacío sobre ellas existente en nuestro interior, mas
ante preguntas tan directas de una joven escéptica sobre nuestra trascendencia, es
imposible huir, y se requiere intentar darle a sus interrogantes una respuesta.
En mi caso de creyente no confesional, al no contar por
este motivo con de una batería de respuestas doctrinales y reveladas en las cuales
basarme, no me queda mas que intentar profundizar en mi interior, para tratar de dar
cuerpo a mis creencias, y esto es así básicamente, por que las respuestas dadas por las
diferentes manifestaciones de fe religiosa institucional, no han logrado dar tranquilidad
a mi espíritu, mas es necesario aceptar sus respuestas como una base de conocimiento
puesto a mi alcance, donde puedo empezar mi trajinar, como un punto de partida a las
propias y también hay que reconocerlo limitadas respuestas.
Como se puede ver en las preguntas , estas se refieren a
uno solo de los dos tópicos constitutivos de nuestra espiritualidad, es decir al alma,
sin embargo para poder tratar de responder a estas preguntas sobre el alma, primero es
necesario tratar de responder a la pregunta de que es dios, como base y fundamento de
nuestra propia alma.
No es casualidad que en el presente ensayo escriba dios y
alma con minúsculas, esta es una forma de manifestar como dios y el alma en su propia
grandeza, corresponden es a lo mas profundo de nuestra propia identidad, y designar
nuestra propia interioridad con unas pomposas mayúsculas, es alejarnos de nosotros
mismos, es poner una barrera sobre nuestra propia comprensión y nuestra propia
potencialidad.
Nuestro actual conocimiento científico nos enseña como
nuestro universo conocido, nace a partir de la explosión de una singularidad, donde
materia y energía, eran una sola cosa equivalente y en constante movimiento, y donde el
tiempo y el espacio antes de la explosión de esta singularidad eran inexistentes. El por
que de esta explosión en un momento preciso que se constituyo el origen del universo y el
principio del espacio y del tiempo, permanece aún inexplicado en nuestro conocer
científico, así de las reacciones en cadena producidas a partir de este instante cero
entre materia y energía existan elaboradas y verídicas teorías sobre las reacciones
desencadenadas a partir de este instante. Las corrientes religiosas, de siempre han
mostrado a dios como algo externo a esta singularidad y como alguien obrando para
producirla, definiendo este proceso como la creación, proceso sobre el cual se producen
relatos mitológicos algunos plausibles y cercanos, y otros lejanos para dar cuerpo a la
realidad del universo.
Sin embargo, a partir del conocimiento ya adquirido por la
humanidad. Sobre la realidad, de una singularidad donde todo estaba unido, con una noción
de espacio y tiempo inexistente, hemos de ver como dios se corresponde con esta
singularidad, y en la teoría de la existencia de diversos universos, hemos de ver a dios
mismo como esta singularidad que comprende nuestro universo y todo otro universo posible,
en una singularidad donde estaba presente una conciencia espiritual autoconsciente de si
misma que creo la ocasión de este momento cero en el tiempo y en el espacio para
manifestarse a si misma. Allí nacieron el tiempo y el espacio y en los mismos la
dimensionalidad del universo y la posibilidad de todo otro universo. No podemos entender
el motivo para el nacer del universo, pero así como este nacer produce la inflación y
expansión del universo, también existe científicamente la teoría de una tendencia
futura a la unificación del mismo, donde toda la materia existente, en la acción de la
gravedad mutuamente ejercida por los cuerpos de materia del universo, tenderán a volver a
recuperar esta unidad perdida, con lo cual se restablecerá mas que un equilibrio, una
equivalencia y un movimiento constante entre la materia y la energía, dentro de la cual
nosotros estaremos participando en su consciencia.
Es aquí donde nace de dios como la totalidad de todo lo
existente y como una singularidad de plena conciencia donde todos estaremos presentes,
como parte integrantes en nuestra individualidad de la misma, donde nuestra conciencia
individual vienen a ser los genes del genoma dios (esto expresado como un símil ), donde
él en su totalidad es plenamente consciente de si mismo, sin que cada uno de nosotros
pueda llegar a alcanzar por el momento la plenitud de esta conciencia, y aún nisiquiera
logramos ser conscientes de nuestra propia individualidad, mas actuamos desde nuestra
particularidad individual para recuperar la propia conciencia y la consciencia de la
pertenencia a este total que sobre nosotros actúa en el mismo sentido.
Queda establecido entonces aquí, como dios, es la
totalidad autoconsciente de todo lo existente, y como nuestra alma es nuestra
particularidad individual dentro de esta consciencia luchando por tomar su lugar dentro de
esta totalidad autoconsciente que a si misma tiende a restablecerse en su estado original,
y respondiendo así a las preguntas formuladas de que es dios y que es el alma para mi.
Igualmente de conformidad con lo expuesto, la procedencia
del alma, está en esta singularidad auto consciente, es decir nuestras almas han existido
desde siempre, y este desde siempre incluye el periodo donde la singularidad de todo lo
existente hacían imposible la existencia del tiempo y el espacio dentro de un no tiempo y
no espacio que podríamos llamar el preludio de la eternidad, el cual volverá a cerrarse
sobre si mismo cuando sea restablecida la singularidad preexistente; con lo cual quedaría
respondida la pregunta sobre la procedencia de nuestra propia alma.
Responder a la preguntas sobre :¿que cuerpos tienen alma
y por que?, ¿distinción entre alma y cuerpo?, ¿cual es su relación entre alma y
cuerpo?, y , ¿cual es el motivo de que el alma precise temporalmente de un cuerpo?;
requiere de saber como todo hace parte de dios, de un dios el cual somos parcialmente
nosotros mismos, de un dios al cual, por este hecho, debemos tratar con la familiaridad
con que tratamos a cada uno de nuestros órganos; por que dentro de cada uno de nuestros
órganos, dentro de cada célula de nuestro cuerpo, dentro de cada átomo o partícula
subatómica él se encuentra.
Como de siempre se ha dicho en las religiones
tradicionales, Dios esta en todas partes, y no es una frase metafórica sino una realidad
plena, que todo hace parte de la presencia de dios, entonces, todo hace parte de la plena
conciencia de dios, mas es difícil saber cuales de estas partes constituyen una
conciencia o un gen individual dentro de esta unidad total llamada dios, algunas creencias
metafísicas, hablan de cómo existe un alma individual repartida en un conjunto de
cuerpos de animales, plantas u objetos de la misma especie inferiores en el conocer sobre
su propia consciencia y sobre su existir. Indudablemente, si todo hace parte de dios, todo
debe hacer igualmente parte de un alma individual como un elemento de auto conciencia, es
por ahora imposible para nosotros poder determinar los limites de cada alma, pero es
indudable que todo hace parte tanto de una totalidad de auto conciencia , como de una
individualidad dentro de la misma, y en este sentido todo lo existente hace parte de un
alma, así como igualmente todo lo existente hace parte de dios, respondiendo así a la
pregunta de cuales cuerpos tienen alma y por que.
Así tenemos que la distinción entre alma y cuerpo, no
viene a ser mas que a diferencia de estado entre dos elementos que son en si mismo parte
integrante de la misma unidad, y a la cual tienden, así como la materia y la energía son
dos manifestaciones de la misma naturaleza, igual ocurre entre el espíritu y la materia,
ambas son dos manifestaciones de esta unidad total llamada dios, y la distinción entre
alma y materia no es mas que la manifestación de un diferente estado de evolución
espiritual presente en las mismas. En este orden de ideas, la relación entre estas
manifestaciones de dios, materia y espíritu, es idéntica a la relación existente entre
los órganos de nuestro cuerpo, son unidades que a si mismos se complementan y donde
algunos son fundamentales para la existencia de esta unidad humana en tanto que otros son
no indispensables para nuestra existencia, así como nosotros podemos vivir sin un brazo,
sin un pie, sin un ojo, mas no podríamos vivir sin nuestro corazón; así nosotros
espiritualmente, si no existiera nuestra alma como una individualidad, simplemente no
existiríamos como una individualidad especifica de vida, sino como una fracción de una
individualidad, de aquí que la distinción entre cuerpo y alma es solo una distinción de
estado de diferentes almas, y la relación entre cuerpo y alma es simplemente una
relación entre las diferentes individualidades que conforman a dios .
Esto nos lleva a la ultima pregunta: ¿cual es el motivo
para que un alma precise temporalmente de un cuerpo?. Y la respuesta es que esta pregunta
esta solo parcialmente formulada, por que como se ve, todo hace parte de una unidad total
llamada dios, y es una unidad que trata de recomponerse a si misma en su estado original
de ser una singularidad conformada por la suma de todo lo existente y como tal tiende a
restituirse, por ello buscando nuevamente esta auto consciencia espiritual, dispone de
atraer nuevamente sus individualidades, por lo tanto lo material representado en nuestros
cuerpos como partes de dios, precisan de nuestras almas para progresar en este camino de
la unidad, así como nuestras almas precisan de nuestros cuerpos para este mismo objetivo;
el proceso de unión y separación de estas partes de dios, como almas y cuerpos, al igual
que el proceso de la recomposición de nuevos cuerpos a partir de viejos cuerpos o
elementos componentes de los mismos, son el proceso de crecimiento, donde todo va
evolucionando, y acercándose un poco mas cada día a ser conscientes de su participación
en la totalidad llamada dios y de su papel individual dentro del mismo, en este proceso,
el tiempo y el espacio en la plenitud de la consciencia son elementos no indispensables,
los cuales sin embargo para nosotros en la imperfección de nuestra consciencia, los
hallamos fundamentales, mas una ves demos el paso de ser algo mas auto conscientes de si
mismos, nuestra alma dará un nuevo paso en el camino a la unidad con dios, y veremos
claramente como todo progresa para unirse nuevamente a ser dios.
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