La simiente

 

Arbol de un solo tronco con sus raíces al universo ata, sus ramas en flor convirtieron al mundo en un tapiz granizado de mil colores, consustancial sentido en sus semillas que multiformes brotaron en floración y hacen del mundo un campo arable a un nuevo canto que retome el árbol del que su tronco es fruto, del que su sabia alimento, del que en su esencia es gen encadenado, parte y esencia, raíz y simiente, todo mantiene todo comprende y es nuestro paso seguir su huella, su nueva sombra todo arremete.

Somos ahora de nuestro tiempo, las viejas flores van marchitando, sus ayes y sus lamentos no son del mundo y este mundo en su contexto nos corresponde, nuestra consustancialidad le apacienta, vamos en vida, vamos en muerte, en solución continua, es nuestra existencia un solo hilo y nuestro hilo se une unívoco consustancial e infinito a la suprema forma, nace así nuestra nueva comprensión, de siempre el todo, de siempre en parte.

Tomemos ahora de antiguas flores solo lo que hay de cierto en su esencia, son del ayer dulces aromas, mas su esencia el hombre en el tiempo a pervertido, el hombre convirtió sus carismas en camisas de fuerza, ellos atraparon ingenuamente nuestra comprensión, nuestras manos en estas vertientes se hallan atadas por sus lazos, hemos en ellas perdido nuestra libertad, no son sus voceros los adalides de nuestra comprensión sino los carceleros de nuestros temores. Cualquiera que profiere maldiciones no merece ser escuchado, cualquiera que es proclive a la violencia no merece ser seguido, cualquiera que sostiene el abandono no merece ser nuestro guía en este mundo; por que el mundo nos ha puesto entre sus brazos y sus brazos son cálidos y sus besos son tiernos, con una ternura solo capas de expresarse en el Amor y el Amor que todo lo comprende, y el Amor que todo lo agiganta esta esperando nuestros brazos, esta anhelando nuestros corazones, cada día nos ajustamos al mundo y el mundo nos retribuye nuestra medida, seamos conscientes de la potestad de nuestra voluntad, todo en el bien ante nuestro pensamiento soberano se doblega, nuestra voluntad y nuestros esfuerzos en el amor son la manera de entornar nuestra propia realidad, al cabo el bien retribuye el bien plasmado en nuestro cuerpo voluble y en nuestro ser imperecedero, toda toma sin apego nos corresponde, todo dolor que sobrevenga no arrastra nuestro ser solo el momento inercial de nuestro cuerpo mas nuestro cuerpo como sustento temporal de nuestro infinito en su sufrir y perecer no nos retiene.

La simiente a puesto al paso de nuestros pasos un nuevo paso, soltemos todas las cadenas que atan nuestra comprensión, las iglesias y sus leyes como ayos de párvulos han de ser olvidadas, todas nos muestran sus cadenas y una libertad que no es de este mundo, todas quieren retenernos a punta de suspiros y de oraciones, consideran que este mundo no es nuestro mundo, nos engañan en una eternidad inmóvil y complaciente, ¿Para que el amor?, Si en nuestras venas no correrá la sangre, ¿Para qué el gozo?, Si hemos de dedicarnos ante un trono a una perpetua alabanza, ¿Para qué el sentido?, Si nuestro ser se tornara inmóvil y ensimismado. No, eternamente no. Nuestro hacer no se desvanece, unidos al mundo y al universo atados, nuestra simiente será pan y será vino, posesos y ebrios de vida santificaremos cada instante y el instante empieza ahora y al ahora es donde se proyecta nuestro amor, hemos de desentrañar el aglutinado deseó que de siempre ha corrido en nuestras venas, el único mandamiento es el amor, en el se encuentra todo lo que bulle, no actuemos en su contra y el mundo el ahora y el infinito serán conscientemente nuestros.

 

Ricardo Muñoz


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