LA JUSTIFICACIÓN

 

DE CÓMO NUESTRAS OBRAS UNIDAS A LA ARMONÍA POR NUESTRA PERSEVERANCIA LOGRAN NUESTRO AVANSE ESPIRITUAL

 

Es doctrina creada por hombres para penitencia de hombres. : "Solo por la gracia de Dios somos justificados".

Por esta doctrina hay quienes dicen "Todo esfuerzo por agradarle, sólo consigue que a los ojos de Dios seamos más inadecuados".

Ante los ojos de estos hombres, solo son justos quienes Él a voluntad escoge. En esta doctrina no importa cual sea tu vida, por ella solo la gracia divina es vehículo a la salvación.

Esta doctrina niega la justicia. Ante ello estos hombres exhiben el argumento de las insondables decisiones del Señor.

Cuando ven como con ello se condena de antemano al condenado, se postran y se dan golpes de pecho para obtener una misericordia por ellos concebida otorgable a quien logre mostrar mas genuflexiones.

Esta doctrina se unió al perdón de los pecados, con esto se paso nuestra suerte de manos del Señor a manos de hombres quienes pervirtieron el sentido del perdón de los pecados al sacramentar ellos la confesión y la penitencia como su propio privilegio. En ellos el perdón de los pecados se convirtió en un ornamento de poder.

El sentido dado por Jesús al perdón de los pecados era muy diferente. Para Jesús se requiere en el pecador una fe que ostente arrepentimiento y propósito de enmienda, con ello se le aliviaban las cargas y se le reorienta en su vida. ¿Acaso puede un ministro negar el perdón a quien muestra un claro arrepentimiento y un propósito sincero de cambio? o ¿darlo a todo aquel quien en comodidad y orgullo no los ostenta?

Con la visión sacramental del perdón se logra en el creyente no buscar méritos. En esta visión tres oraciones y una bendición son suficientes para grantizar al creyente su salvación.

La justicia no se centra en el perdón, la misericordia se da es a quien reconoce su falta, esta misericordia hace en él la carga más ligera, mas siempre queda un remanente que hay que pagar de propia mano.

Ello nos da otra oportunidad para la entrega, nos hace más cuidadosos de nuestros propios actos.

Siempre habrá una nueva oportunidad para corregir nuestros pasos y nunca en nuestros pasos una vez ganados se dará un paso atrás.

Claramente siempre hay en la misericordia un lugar para cualquiera. Independiente de nuestra fe o religión, quien muestre ante el Señor un saldo positivo de sus actos será recibido en su regazo.

No importa cuan dispares sean nuestras visiones trascendentes, ninguno de nosotros tiene la certeza de su verdadera realidad; podrá existir una eternidad a la medida de cada creencia, o ella podrá ser unívoca y mas grande la Armonía aún de lo que cualquiera maestro la haya dibujado. Lo importante es saber que compartimos una trascendencia y es seguro que nuestra trascendencia vive en el ahora, que el ahora es propicio a nuestros actos y que son nuestros pasos quienes justifican dar un nuevo paso.

Yo pido a todo seguidor de Jesús, que borre de su mente la imagen de Él desde siempre crucificado, centren su visión en la visión del maestro triunfante y uniéndose a la gloria, del maestro predicando su palabra. Tengan ustedes misericordia de su propio maestro quien ya termino su térreo ciclo. Terminen con esta imagen dolorosa que solo sirve para avergonzarnos y prolongar el sufrimiento, pongan en sus altares la imagen de un Jesús triunfante. Él vino al mundo a señalarnos su luz y su camino, no a quedar de nuestra mano por siempre crucificado. Cada uno ha de abrir sus ojos para ver su luz y para caminar para alcanzarla. No esperen que les sea entregada por gracia y sin méritos la propia trascendencia, trabajad duramente para lograrla, o seguiréis esperando vanamente hasta para cuando a cada uno sea claro, sed odres nuevos para contener el vino nuevo, la realización esperara por siempre, abre tú los ojos para ir logrando cada día un mejor hacer en una mayor comprensión

 

Ricardo Muñoz


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