Descolgad todas las cruces, Descolgadlas en iglesias, en
hogares, Descolgadlas de vuestros propios corazones, la cruz no es necesariamente una
señal de la victoria, ni señal irreductible de la propia salvación. La cruz es solo
rendirse a si mismo ante la propia impotencia. La cruz nos ha marginado de nuestro
contacto con el mundo, en ella hay quienes creyendo construirse se destruyen, nuestros
pasos hacen hoy acopio de una fuerza mas ella del maestro iluminado. Hay que cantar hoy a
la Armonía por lo bueno de este mundo, nuestra vida en vorágine de instantes nos pide
ser vivida, hay instantes para el gozo, hay instantes para el llanto, todo instante hay
que tomarse en la certeza de su inexorable partida, entonces no brindemos con nuestros
vasos y nuestras mentes al apego, eliminemos de nuestros corazones la nostalgia, evitemos
la ansiedad en nuestros planes, sobre un recuerdo se puede edificar un nuevo instante, mas
que este nuevo instante no se vierta en el pasado, sobre una meta no debemos vivenciar en
el ahora el sueño que se espera, sino debemos dejar que lentamente paso a paso vaya
construyendo su camino, y si la muerte nos llama o si la vejes y el dolor nos acompañan,
no pensemos en ellos como tormentos sino como una parte de la vivencia de esta vida que
mas allá de cada instante se prolonga, si fallece nuestro padre, si fallece aquel quien
es fuente y recipiente de un mutuo amor profundo, despidámosle con calma ante la tumba,
fue bueno compartir una etapa del camino. Presintamos como es de grande y profundo el
interior de nuestros propios corazones, podemos encaminar nuestras manos a tomar del mundo
con alegría nuestro sustento, podemos igualmente procurar hacer del mundo un lugar más
amable para todos, una nueva etapa de comprensión ha venido llegando a nuestras almas; yo
quiero compartir estas palabras con aquel que se regocija con la dicha, mis palabras no
van para los que se entregan a suplicios pensando con ellos tener una alegría futura, no
mi canto es profundo y vertiginoso para embriagar en él a todo ser que quiera para sí el
pleno instante, yo hago un llamado al exegeta para que abandone sus pesares, de igual
forma va mi voz a procurar la cordura de quien quiere engullirse el mundo, a ninguno de
ellos sus extremos les llevan por buen camino y el buen camino empieza aquí y ahora, por
tanto hermanos hemos de aprender la moderación que modula el tono exacto, apartémonos
del mal y el mal es fácilmente reconocible en el apego, quien siempre quiere ahitó otro
bocado, quien siempre quiere ebrio otra copa, a quién perder una moneda le perturba, no
se encuentra en el camino de la propia trascendencia, su apego se reconoce igualmente en
la nostalgia, su insensatez se reconoce en la impaciencia; cortemos con este camino que
empequeñece nuestra alma, cortemos con el camino del dolor y su llamado, la tierra ha
sido dispuesta para la grandeza de la vida, nuestro camino de esta forma ira dando pasos
ascendentes, que nuestro ser sea tranquilo, que eviten nuestros labios proferir palabras
de rencor o maldicientes, que igualmente evite nuestro corazón el apego a los excesos o
el desprecio de aquello que para nuestra subsistencia resulte necesario, todo ha sido dado
por un padre infinito y eterno en el cual nuestro futuro ha de fundirse, procuremos tender
nuestra mano aún un poco mas allá de lo posible, nuestra acción nos espera en cualquier
instante de nuestro camino, nuestro camino es infinito, no se detiene por la leve
contingencia de la muerte, por siempre estará la gloria a nuestro alcance y nuestro hacer
siempre penderá de nuestras fuerzas, solamente que cada día nuestros pasos serán mas
leves y profundos, evitemos entonces dogmatismos impuestos a la fuerza, cada cual tiene su
propio nivel de comprensión, cada onda de dimensión espiritual solo puede ser vista y
oída por los corazones que tienen oídos para oírla y por los espíritus con ojos para
verla, ponte tu por un momento expectante a ver si le hallas, si no le escuchas quédate
tranquilo, tus pasos vienen lentamente en pos de esta nueva realidad, mas nunca cierres
las cortinas de tu consciente trascendencia, en cualquier momento un rayo y un palpitar de
esperanza pueden hallarte.