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El Rey Del Cuento
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Os he de advertir desde un principio, como muy a mi pesar, esta es una historia sin final. Igualmente he de advertiros, como tampoco en ella encontrareis claramente definido donde se encuentra la verdad de la misma.

Esto es así, por que esta es una historia simple de hombres, de la cual nadie puede hasta ahora contar de su ultimo capitulo. Hasta el momento, su fin se encuentra perdido, y yo, quien os cuenta esta historia, solo soy uno mas de quienes la han contado.

De ella han llegado a mí dos versiones muy diferentes. La primera versión fue contada con lujo de detalles por el Rey de este cuento a sus cortesanos; y la segunda, ya casi perdida, y con toda seguridad destinada al olvido, fue contada por el otro protagonista de ella a quien quisiera oírlo; por un viejo pregonero de ingrata recordación de muchas gentes, quienes siempre vieron en él un fastidio, por su labor de cumplir cual pregonero, es decir, por siempre contar y no a callar aquello puesto en su conocimiento.

La historia que os cuento, ocurrió en el mundo de maya o de la ilusión, en el esplendoroso reino de Batel, en el cual reinaba con orgullo el rey de nuestra historia. No creáis, que el mundo de la ilusión o maya por su mismo nombre, es un mundo de imaginación o fantasía. No, por lo contrario, han de saber ustedes mis queridos lectores, como el mundo del maya, es nuestro propio mundo; o sea, es el mundo del dolor y del apego. Tan real es este mundo siendo maya o ilusión, que cuando cada uno de ustedes tienen hambre o se dan un golpe doloroso, así no lo crean y esto les parezca muy real, realmente están viviendo es en el mundo de la ilusión o maya, e igual, cuando desean ustedes algún helado o algún juguete, de la misma forma están en él.

El rey de nuestro cuento seguramente les resulte en su primera imagen familiar, por ser él, descendiente directo de aquel emperador, quien deseando vestirse esplendorosamente, desecho las telas mas hermosas de la tierra, y termino vistiendo un vestido invisible, confeccionado por unos timadores, quienes le hicieron creer al emperador, como este vestido invisible, solo podía ser visto por quienes poseyeran sabiduría, y resultando invisible, para cualquier otro mortal.

Por supuesto, al saber esto, todos los cortesanos, solo hablaban de la elegancia del emperador para vestirse, ya que ninguno de sus súbditos decía verlo desnudo para no pecar de estúpido.

Bueno el rey de nuestra historia, era descendiente directo del emperador de esta otra historia, y como tal, uno de sus bienes mas preciados de su herencia era este traje del emperador.

Al rey de nuestra historia también le gustaba andar luciendo dicho traje en su corte del reino de Batel, donde al igual que en la corte del emperador, todos los súbditos de su reino en este mundo del maya o la ilusión creyéndose sabios, hablaban de la elegancia del rey al vestir el traje del emperador, y ninguno podía o parecía percibir la desnudes de su rey.

La ilusión de sabiduría de los súbditos del rey, se encargaba de vestirlo ante sus ojos, ellos siempre daban fe, de lo bien vestido de su corpulento rey, siendo la corpulencia del rey, el único dato cierto poseído sobre su apariencia.

Yo he tomando de la historia del rey, este pequeño rasgo de vanidad con el cual él solía adornarse, nunca se llego a conocer una foto del rey, el rey de nuestro cuento, tenia prohibido le tomaran fotos, tal vez temiendo como en ellas, terminara par verse desnudo sin sus galas de rey.

Esta historia tomo forma, cuando llego al reino de Batel, nuestro ya mencionado segundo personaje, es decir el pregonero, de quien he tomado detalles de su historia para enriquecer este relato, y es en su historia donde se cuenta, como una vez estuvo él en presencia del rey, tubo la certeza y sorpresa de ver desnudo al rey.

Nuestro pregonero, llegaba al reino de Batel desde su modesta casa en la ciudad de Geo donde en el momento de esta historia habitaba; a pesar del decir de algunos, quienes afirmaban como esta ciudad era la mas vulgar, sucia y pobre de las ciudades del mundo de maya, él se encontraba feliz en esta, por haberle dado alojamiento con generosidad y por tanto, con ella vivía el pregonero agradecido, así como también el rey, vivía feliz en su reino de Batel, al ver con regocijo, como todas las torres de su reino, eran engalanadas con laminillas de oro, ya que el rey, tenia la ilusión de hacer de la capital de su reino, la envidia y la admiración de todas las ciudades del futuro.

El pregonero al ver al rey desnudo se rasco los ojos para ver si estaba viendo visiones y volvió nuevamente a mirarlo, mas a sus ojos, el rey estaba desnudo, y sin poder contenerse grito: ¡el rey esta desnudo!.

Nadie pareció darse cuenta de sus palabras, todos siguieron inmutables en sus quehaceres, por lo cual el pregonero de nuevo grito esta vez en voz al cuello: ¡EL REY ESTA DESNUDO!.

Casi todos los cortesanos del rey miraron con indiferencia al pregonero sin poner atención a sus palabras, mas los mas cercanos al rey no querían ni oírlo y se taparon los oídos. Ellos No querían escuchar las palabras de este vejete pregonero, al fin y al cabo, nadie hacia caso de sus palabras.

Para ellos las palabras del pregonero se había convertido en un fastidio, al igual que la presencia del mismo, por lo cual se pusieron a ver como quitárselo de encima, y al examinarlo con cuidado, vieron como el pregonero traía las ropas muy sucias por el polvo del camino, y le dijeron:. Estas hecho un asco, ve a bañarte, esto te hace ver al rey desnudo, cuando vuelvas ya limpio, ya veras como gozaras viendo al rey con sus hermosas galas, como lo vemos todos nosotros quienes tenemos sabiduría en nuestros corazones.

Nuestro pregonero se miro a si mismo y vio como sus ropas y el mismo realmente estaban sucios, por tanto tomo la decisión de bajar al río para bañarse y lavar sus ropas.

Es claro como para bañarse y lavar las ropas que se traen puestas hay que desnudarse, no hay otro modo de hacerlo. Nadie puede lavar su camisa con ella puesta, y nadie puede enjabonarse bien a si mismo con ella encima.

Nuestro pregonero por tanto bajo al río y se desnudo del todo a la orilla del mismo, dejando expuesta ante todos la debilidad de su figura, mas el sabia, como después de tomar su baño, se sentiría mejor y listo para una comida caliente y para reiniciar su tarea de pregonar.

El rey, quien se sentía furioso por las palabras del pregonero, lo siguió hasta el río en compañía de sus cortesanos y al verlo desnudo, estando a su vez también el desnudo a decir del pregonero y vestido a decir de sus cercanos cortesanos, la emprendió contra el pregonero reprochándole su suciedad.

Hemos de decir aquí, como en la desnudes del pregonero, el rey tenia motivos ciertos para reprochar su suciedad, mas el rey empezó a confundir algunas manchas en la piel del pregonero con mugre y le decía: jamas he visto en mi vida a nadie tan sucio; mientras señalaba con su dedo una a una las manchas naturales en la piel del pregonero diciéndole como estas eran mugre acumulado de muchos años, y además de las manchas naturales y reales en la piel del pregonero, el rey empezó a señalarle a toda su corte otras manchas en la piel del pregonero, las cuales a juicio de este eran inexistentes.

Cuando el pregonero quiso decirle al rey como algunas de las manchas que el rey señalaba eran manchas y no mugre, y otras de estas manchas señaladas por el rey eran inexistentes, el rey le prohibió de manera tajante al pregonero hablar en su presencia, diciéndole como si intentaba hablar para contradecirlo, le rompería algunos huesos de su cuerpo.

De esta forma el pregonero debió guardar forzoso silencio, mientras el rey iba señalando las manchas reales del pregonero, además de las manchas imaginarias que a juicio del pregonero veía el rey, y las cuales este ultimo veía muy reales.

Callado a la fuerza, el pregonero se dedico a examinar también él, el cuerpo desnudo del rey, descubriendo como el rey, tenia también su cuerpo lleno de manchas, y en la mayoría de las ocasiones mas grandes y notorias que las propias.

Cada vez que el rey señalaba en el cuerpo del pregonero una mancha, todos sus cortesanos también la señalaban admirados, diciendo cuan sucio era, pero a ojos del pregonero, la mayoría de las veces no podía ver en su cuerpo dichas manchas, pues para él eran inexistentes, por lo cual el pregonero admiraba la imaginación de la cual hacia gala el rey para ver en él manchas inexistentes, mas no tenia modo de decírselo, pues el rey siendo el rey, ya le había dicho como le partiría algunos huesos si intentaba contestarle, o si llegaba a pregonar en el reino su desnudes, al fin y al cabo, el rey, por ser rey, podía partirle los huesos a quien quisiera. Esta era una ley hecha por el rey a su medida; que le iba a importar a él, si en otros lugares, partir huesos era contra la ley. Este era su reino y en el hacia su voluntad.

Callado seguía de este modo el pregonero. Él no podía explicarse como nadie podía ver al rey desnudo, así como tampoco podía explicarse como el rey y algunos los miembros de su corte, estando tan sucios como el mismo, no estaban dispuestos también a darse un baño. A su juicio, quienes le habían reprochado su suciedad, estaban igual de sucios que él mismo, mas entre el rey y sus cortesanos, ninguno no se hacía reproches por su suciedad, y la verdad, algunos de ellos, necesitaban tanto o mas que el pregonero de un baño.

El pregonero, no pudo preguntarle al rey el por que de su actitud. Este le había prohibido hablar. Tampoco podía preguntárselo a los cortesanos a quienes el veía igual de sucios a él, ya que estos también se negaban a escucharlo. No prejuzguemos, no es que el rey y sus súbditos se hubieran puesto de acuerdo para ello, sino esto era cuestión de mutua conveniencia, al no reprocharse entre ellos, cada uno de los mismos quería halagar al otro, mediante sus propias complacencias.

Nuestro rey, por fin se canso de regañar al pregonero y partió feliz seguido de los suyos. Atrás quedo el pregonero aún sucio pero feliz de haberse desnudado así su desnudes hubiera sido la causa de la reprimenda del rey. Ya a él solo le quedaba tomar su baño para terminar su dicha de estar limpio, así el supiera como su pregón ya no seria escuchado en la corte del rey, y de hablar, ya sabia como tenia sobre si la promesa del rey de venirle a partir impunemente algunos huesos.

Yo Al fin y al cabo, no se como termino esta historia. Ella es muy vieja y las hojas de su final se han perdido.

Nosotros como conocedores de esta parte de la historia, no sabemos como termino la misma, y donde en ella estaba la verdad. Si en la versión del rey y sus cortesanos, viéndolo enfundado en su hermoso vestido el cual solo podía ser visto por los ojos de los sabios, y además, viendo muchas manchas en el cuerpo del pregonero y por lo tanto censurables en su aseo, o si la verdad estaba en la versión del pregonero, viendo la desnudes del rey e iguales manchas y suciedad en rey y sus cortesanos, las cuales ellos en una acuerdo tácito, se negaban a ver.

Las dos versiones del cuento llegaron a mi inconclusas. No se si algún día podremos llegar a saber donde en ellas estaba la verdad, y cual fue la suerte de este rey y de este pregonero. No sabremos jamas, si este ultimo acato por temor o conveniencia el mandato del rey, y se fue a rumiar su desconcierto y su cólera a la vulgar ciudad de Geo, abandonando el espléndido reino de Batel, o si por el contrario el pregonero siguió señalando la desnudes del rey a despecho de lo que el rey hiciera con sus huesos.

En el reino de maya o de la ilusión, nadie puede señalar donde esta claramente la verdad. Para el rey y su corte, la verdad era que él siempre estaba vestido y pulcro al igual que su séquito, en tanto para el pregonero, el rey estaba desnudo y ellos estaban tan socios como él antes de su baño.

No se hace una verdad por que millones afirmen una cosa, o por que a despecho de ellos uno solo afirme lo contrario. Como lo expresaba el rey diciendo representar en su majestad a su pueblo, la fidelidad y la lealtad son muy importantes y necesarias, mas cada uno de los dos se sentía fiel y leal a si mismos; y por tanto la verdad no es señalada nunca por las lealtades sino por los hechos.

Ninguno de nosotros, ha podido hasta ahora saber a ciencia cierta, quien de ellos tenia la razón, tal vez algún día se llegue a saber el final de esta historia y quien de ellos decía la verdad, mas entre tanto, en este mundo de ilusión, la verdad de toda historia parece escapar de nuestras manos, por que cada uno de nosotros acomoda la verdad a su propia conveniencia, sin intentar ver siquiera el punto del otro, para tomar una visión de los hechos reales de la historia contada por cada uno, siendo esta la mejor manera de estar mas cerca de la verdad y no de la propia conveniencia.

Ricardo Muñoz - Rimuz


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