Taxi |
Salió casi huyendo de las oficina central del banco, donde había sido amonestada por su jefe, al no haber logrado cumplir por segundo mes consecutivo las metas de captación exigidas por el banco. Laura como ejecutiva, con veintiocho años de edad, una brillante carrera universitaria en finanzas, una maestría en banca en la prestigiosa universidad de Harvard, un año como gerente de la sucursal del banco en la zona industrial, y por que no decirlo, con una hermosa figura, en la cual resaltaban a la vista, su rostro armónico y su largas piernas como parte de sus cualidades, tenia los atributos necesarios para desempeñar con eficiencia su puesto en el banco. A punto de llorar abordo el primer taxi que encontró en su camino, ya dentro del mismo, las lagrimas empezaron a fluir de forma incontenible. Virgilio, el joven taxista, sorprendido le pregunta, --¿A donde la llevo señorita?. Laura sabiendo como tenia que ir a su oficina para reiniciar con mas encomio sus tareas de captación para el banco, mas pensando en no pasar por la vergüenza de ser vista en este estado por sus subalternos y clientes, le pide solamente dar vueltas por un rato en el centro. Virgilio se dedica a acatar la orden de Laura, al cabo de cinco minutos cuando ve por el espejo retrovisor, como su clienta ya se ha calmado, le pregunta solicito, --¿Le puedo ayudar en algo señorita?. Laura quien hasta este momento no había mirado al conductor, se detiene por un momento a hacerlo y ve a un hombre joven, entre veinticinco y treinta años, con una barba incipiente, moreno, con el pelo corto y bien mantenido, de buena contextura física, en una palabra un hombre atractivo. Sin saber por que, siente vergüenza de sus lagrimas, y le dice, --Perdóneme, es que he tenido una mala mañana. -- No se preocupe señorita, responde Virgilio, mas no me ha dicho si puedo ayudarla. Laura se da cuenta ahora, como se le ha corrido el maquillaje y se le han inflamado los ojos por efecto de sus lagrimas, y no deseando llegar así a su oficina, le pide al taxista llevarla hasta un centro comercial, donde ella pueda encontrar un baño para arreglarse, mientras piensa, como este hombre en otras circunstancias, seria una buena compañía, para compartir un rato agradable. Virgilio solicito, ha entrado el taxi al parqueadero del centro comercial y pregunta a la chica, -- ¿Desea que la espere señorita?. --Laura, mi nombre es Laura. ¿Cual es el suyo?. --Yo me llamo Virgilio. Virgilio, ¿por que mejor no me acompaña y nos tomamos algo?. Será para mi un placer, Señorita Laura. Por favor dígame Laura. Juntos se dirigen hacia los lavados del lujoso centro comercial. Cualquiera al verlos en su camino vería en ellos una pareja armónica y en apariencia feliz. Bueno ella parece mas elegante que él, quien luce ropa informal, para terminar pensando quien los observe, en que es algo extraño no verlos abrazados o tomados de la mano. Virgilio espera paciente a Laura junto a la puerta de los baños, hasta cuando ella sale riendo de los mismos. -- Pensara usted que soy una tonta absoluta--., le dice. --Por ningún motivo, Laurale contesta Virgilio, mientras tomándola por los hombros la atrae hacia si. --¿Que hace usted Virgilio? -- Usted perdóneme, en este momento he sentido un irrefrenable impulso de abrasarla y besarla. Laura como única respuesta, lo abraza y lo besa intensa y apasionadamente. Después de un rato, los dos se dirigen abrazados hacia una cafetería, donde pasan una hora larga dialogando animadamente, antes de que Laura le pida a Virgilio llevarla ahora si, hasta su oficina en la sucursal bancaria de la zona industrial. Una vez allí, antes de bajarse del taxi, hasta donde ella lo a acompañado en el asiento delantero, los dos se vuelven a besar de forma apasionada, quedando Virgilio en llamarla para verse de nuevo en la noche. Han pasado tres meses desde este primer y único encuentro. Virgilio ya a renunciado para este tiempo a intentar hablar con Laura por teléfono, al igual como ha renunciado a intentar entrar al banco a hablar personalmente con ella. Laura a través del portero del banco le ha hecho saber como no desea verlo por ahora, y que por favor no la importune, que mejor le envíe su teléfono y ella encontrara la ocasión de llamarlo. Todas las semanas de lunes a viernes a las cinco de la tarde, Virgilio en estos tres meses, a estacionado su taxi frente a la sucursal bancaria de la zona industrial, para tratar de encontrarse con Laura a la hora de salida de su trabajo. Eventualmente Virgilio a logrado ver salir a Laura acompañada de elegantes ejecutivos en vistosos coches, mas hoy, Virgilio esta decidido a hablarle de cualquier forma y pedirle explicación por su comportamiento. Paciente estaciona su taxi frente a la sucursal bancaria desde la una de la tarde, para evitar de esta forma perder el momento de la salida de Laura. Han pasado ya seis horas, y siendo las siete de la noche, Virgilio, desesperado al no ver salir a Laura del banco, se acerca al mismo y golpea el vidrio para llamar la atención del portero, quien ya lo conoce en su historia de arrebato ciego por Laura, Virgilio le pregunta por ella, para obtener de este la respuesta de cómo la doctora Laura a renunciado a su puesto en el banco, para casarse con su prometido, un rico industrial, y por esta razón es inútil que prosiga en su búsqueda, por que ella ya no volverá mas al banco. Virgilio sale esta noche a emborracharse para ahogar en alcohol su pena y a lamentar no haber aceptado aquella mañana la invitación de Laura a ir a pasarla juntos en un amoblado, pensando en esa ocasión, mejor tomar para ellos toda esa noche. Salir a cenar y a bailar antes de llegar al momento de ir al amoblado, por que para él, como un caballero, las cosas había que hacerlas debidamente, quemando las etapas formales del conocerse un poco mas antes de hacer el amor. Virgilio esta noche, en medio de su borrachera, estrella su taxi contra un poste en el cual termina su vida y su fijación por Laura.
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Ricardo Muñoz |