Caruso

 

"Visti la giubba", ríe payaso. El alma se le despegaba de sus bordes escuchando a Caruso interpretar sus arias favoritas. La dama inmóvil, era suficiente para decirle como ya no era parte de este mundo.

La llama en tanto había evaporado el agua para su te. Bogotá resultaba algunas noches como esta especialmente fría y aún mas en su húmeda pieza de inquilinato en la zona del Cartucho, foco casi ya ancestral de droga, mendicidad, reciclaje y delincuencia, a pocas cuadras del palacio presidencial.

Su posesión mas preciada era su grabadora reproductora de CDs con la cual siempre terminaba el día a todo volumen, compitiendo por el dominio del espacio común con rancheras, vallenatos y música de carrilera gloriando las hazañas y la osadía de los traquetos.

Caruso, ya le llamaban todos en honor a su artista favorito, de quien tenia un CD con una breve biografía en ingles aprendida de memoria sin entenderla, "He was the 18th of 21 children and de first to live past infancy."

De esta frase si sabia el significado. Se la había traducido un gringo vicioso que algún día paso por la zona y quien entre los vapores de la droga se lo dijo antes de caer en un sopor del cual, él no sabia si se había recuperado, pues fue llevado al hospital por la policía que lo encontró tirado y vivo de casualidad.

Él también era el 8th de 11 en la misma circunstancia, mas ya ni a él mismo le importaba esta circunstancia, nada sabia ya de los suyos.

También él había sido conducido allí por sus vicios. "Ora e per sempre addio", ahora y por siempre adiós, al escucharla, él se imaginaba a Otello de Verdi pidiendo piedad en la fuerza del destino, esta era la única palabra para él entendible de esta otra obra, piedad, y él la sentía llegar sobre si a borbotones en esos momentos.

Ya terminaba el CD de Caruso, e invariablemente seguía el turno para la Callas, la voz del siglo, ninguna otra cosa mas pudiera decirse de ella. De ella si tenia su imagen a través de la televisión, languideciendo de amor, muriendo de amor, y su "Casta Diva" tan sublime, y su "Come per me sereno" le transportaba fuera de este mundo.

Bellini, Rossini, Verdi, Puccini, eran los nombres de algunos de los compositores de estas arias. Su lista no era larga. Solo tres CDs mas componían su colección de música; mas para él esto era suficiente.

Esta noche iría a ver la proyección de opera al parque ofrecida por la alcaldía gratuitamente como un regalo a la ciudad. Allí se proyectaría la filmación de una de las obras de la ultima temporada en el teatro colon.

No le importaba que el agua para su te se hubiera evaporado en su único fogón de gasolina, la verdad aún ni se había dado cuenta. Sacándose la camisa se limpio la cara y el pecho con una toalla húmeda, quería estar presentable para la función donde se haría realidad su sueño de ver y escuchar la opera.

No sintió cuando de un empujón derribaron la débil puerta de su cuarto, estaba de espaldas cuando fue apuñalado; seis brutales puñaladas lo atravesaron. La Callas, su casta diva aún cantaba "Come per mi sereno", algo mas al fondo alcanzo a escuchar los acordes de billete verde y mas cerca, con un tono de odio que ya no le afectaba, un no te dije maldita mierda que te mataría si seguías poniendo a todo volumen esos chillidos.

"Caro nome" de la opera Rigoletto de Verdi, sabia que era la siguiente aria en la voz de la Callas en su CD; pero igual sabia que ya no la volvería a escuchar.

 

Ricardo Muñoz


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