Prometidas promesas
esperan pacientes las puertas del cielo.
Nadie atiende
los flameantes vestigios del oráculo
marcando lejanos y cercanos holocaustos.
Callan las aguas.
Tierras
enseñan sus encantos
anticipándose a la destrucción de su silencio.
Vertiginosa va la vida
en cumulo de instantes irresueltos
insostenibles.
Se esperan
mansiones celestes
donde desertar del orgullo.
¿Habrán de esperar clemencia
quienes horadaron los sueños
o quienes no importunaron sus entrañas
en espera de una próxima vez?
Cuan duro es fenecer
mas entre tanto
confrontados a fuerza
conquistaremos nuevos surcos
mía e s la palabra.
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