Que Preferir

 

¿Que preferir:
belleza o claridad en raciocinio?

Siempre un dilema ofusca nuestra puerta 
diariamente va el afecto o la intolerancia
todos los días están cargados de elecciones
nuestros afectos ofuscan la mesura
nuestras elecciones opacan la tolerancia
se requiere  disminuir a los contrarios
restarles oportunidad en su defensa
se busca el poder vilipendiado
nuestras razones se convierten en  fuerza
la fuerza asalta la verdad
da paso a la injusticia.

¿Entonces cual es nuestra elección?

¿Se quiere la belleza 
que en brazos de lo amorfo
	navega en la voluptuosidad de las palabras y los actos
o se quiere la claridad en raciocinio que despojada de ropajes
	muestra su flacidez atravesada
en la cordura inapetente en si misma?

Todo tiene su contrario
solo el Amor del Señor puede conjugar sus dimensiones.

La verdad no tiene caras
todo en ella hace parte indimensionalmente.

Ignominioso es el proceder 
cuando se aparta del Señor y su hermosura. 

Todo aquí es fraccionado
nuestra elección siempre juega a ser en sí mismo
la razón se inclina a la apetencia
nuestra apetencia es vorágine que arrastra
nuestro bienestar es malestar en cualquier otro
siempre nuestra elección arrastra la impureza
siempre ella tiene dimensión cuantificable entre sus caras.

Sin Él solo esta el bienestar fundido a nuestros cuerpos
la apetencia de la efímera grandeza
solo el Amor del Señor puede solventarnos
puestos en Él no hay dimensión posible
se derrumban las barreras de la temporalidad y el poder.

Cuando al Señor se alaba
es posible disminuir la dimensión de estas barreras
unir un poco la belleza y la claridad en la cordura. 

En tanto naveguemos en el mundo
serán nuestros logros limitados
mas puestos en la ruta del Señor
podremos ver nuestros defectos 
y procurar superarlos.

Cada noche / cada día / cada instante
es propicio para pedirle a Él nos ilumine
en tanto pidamos disipar nuestras dudas
siempre gustoso Él nos atiende.

Nuestra petición también es energía radiante
sumemos la tolerancia en el amor a nuestras virtudes

Que el deseo del poder no nos arrastre
cada cual es libre de exponer sus razones
cada cual debe tener espacio y ocasión para las mismas
abramos nuestras puertas para oírles
en nuestro corazón en compañía del Señor elijamos nuestro camino
así el mundo será amplio para todos
depuestas la fuerza y el apetito
no abra lugar para el engaño
depuesta la intolerancia habrá campo para el amor
el Amor nos señalara la mejor elección posible.

Siempre los extremos terminan por encontrarse
centremos nuestro hacer en el Señor
esta es la verdadera elección
ella  conjuga la belleza la claridad y el raciocinio.

El Señor no tiene dimensiones
todo esta conjugado en su Amor.
 
 

Ricardo Muñoz - Rimuz


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