He sido de los hombres tantas veces traicionado
he puesto en él confianza que he visto caer
se me ha negado al cabo mi sed por la justicia
que ahora de los hombres mi confianza ya se fue.
Yo veo / yo redimo / yo miro en tantos rostros
esta actitud mía de confianza no tener
otros dicen como un Padre diciéndose Él tan bueno
puede concebir hijos que mullen entre enebros
o como pueden ellos conteniendo su semilla
marchitar tan profundo y crudo su propio corazón
pues no se ve en muchos las trazas de un suspiro
que redima que en su pecho también habita Dios.
Su ausencia es nuestro apuro / se trilla en el orgullo
se cultiva el egoísmo / se toma la avidez
se apura todo al golpe / se alaba el extravío
se engrandece la crudeza / se golpea a todo aquel.
Es ley del hombre el brindar por el mas fuerte
en tanto que al Señor se abandona en altivez
yo miro entre sus ánimos / yo en mi ser desgrano
el rumbo de agresiones / el desflorar de rosas
donde a diario se precipita al desamparo el ser.
Este duro vivir al azar buscando el oro
no deja nuestra búsqueda de cuestionar por que
mas cubre al extravío mezclado con su oro
un sabor ajenjo / una tonta resaca
que le señala el desvarío de su dicha y de su hacer.
Me muestra el extravío un camino tal vez más fácil
si yo estuviera solo olvidado del Señor
si su encanto no hubiera yo ya visto
si no tuviera lazos en mi sangre
que juntos en crecimiento obligan
y al cabo de los años les he visto florecer.
Si yo a esta rama mía la corto y la desgarro
si al Padre olvido para partir también
declararía en ello no haberle comprendido
ello Él lo aceptaría / el error es mío
mas todo lo ha previsto y apura en sentimiento
a entregarme nuevamente una muerte y un después.
El Padre en su clemencia a nosotros siempre acoge
si fuimos buenos / malos
torpes ó vivaces
el Padre para el hijo mantiene su camino
es nuestra elección / transitar en él.
Mi Padre a mí me centra
Él reposa en mi alma
cuando en dolor fustigo
su presencia a mí me aclara
su limpieza ofrece / su manto me contiene
y me olvido al instante de mi entorno y su altivez.
En tanto casi todos en el mundo prosiguen en sus luchas
del tanto en oro a pocos se brindara su vaso
le usarán para alejarse / tomar distancia de otros y tal vez de Él
a los otros muchos para los que la lucha
solo el fruto a sido en minimidad y olvido
frustrados de fracaso / resentidos en sus cuerpos
se abandonaran pensando abandonarle
mas la vuelta de los siglos les tomara otra vez.
Aquellos que el mundo de todo vistió en trance
tristes o alegres se irán pensando en no volver
también quien nada tubo ó quien tubo a medias
se despedirán del mundo pensando en no sufrir.
Mas esta previsto de siempre del Señor mandato
las vueltas de sus vidas les retraerán aquí
y entre los tiempos de sus vidas su estar es en crisálidas
y en los capullos la espera en su certeza
sin ser un sufrimiento les hará sufrir.
Poco a poco entre idas y vidas
lentamente naceremos para por fin partir
pues tras la muerte en cada vida nuestra alma en crisálida
al retornar a la espera reconocerá la esencia
y terminara queriendo junto a Él vivir.
La ausencia del Padre terminara siendo aberrante
el mas duro castigo / el que duele más
yo he visto ya el jardín de las crisálidas
yo he visto las almas en capullos
allí el saber se aurora / su ausencia les opaca
y antes de apagarse olvidan su memoria
regresan y al regreso renacen palpitantes
una chispa lenta en ellas va quedando
pueden tomarla para desde allí avanzar.
El anhelo vivo en el jardín de los capullos
es retornar de nuevo a ser en el mundo un nuevo ser
para procurar en este vivenciar su memoria
mas la memoria de su esencia solo llega
cuando tienen en el Padre / radiante claridad .
Vuelve la inconciencia al retorno del capullo
solo al cabo de n ciclos se entiende el objetivo
consiste en a Él verlo / llegar a trascender
este objetivo puede mas pronto alcanzarse
si ponemos nuestro esfuerzo / si damos el paso
de olvidar el necio apego / así se nade en dicha
así se vea lejano / presente esta el dolor
y es que nada unido al tiempo
romperá su inercia
solo un esfuerzo concentrado / en no volver aquí
terminara el ciclo de vidas y capullos
para ser por siempre parte y todo del Señor.
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