El apego y la ocasión.
Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala
y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo
por que todos serán salados con fuego,
y todo sacrificio será salado con sal. (J.)
Esta en nuestro ser la elección del camino
todo es en su esencia obra del Señor
mas todo en su térrea condición puede pervertirse
su uso inadecuado puede ser ocasión de caer
caer es rechazar nuestra naturaleza espiritual
tomar el tiempo en nuestras manos
en él regocijarnos
poner nuestra humanidad a su servicio.
¿Asta donde llega el bien y el mal?
¿Asta donde nuestra condición divina y nuestra condición humana?
El apego es la brújula que marca nuestros pasos
el apego nos muestra nuestro norte
el mundo es el camino fácil
nuestra térrea condición nos llama
mas no es el mundo quien pervierte
nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar
pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.(J.)
No es nuestra condición divina el bien
no es nuestra condición humana el mal
nuestra dual naturaleza térrea y espiritual es nuestra esencia
el bien y el mal son contrarias metas
es nuestro libre albedrío quien guía nuestro fluctuante hacer
nuestra inconstancia prueba nuestra lucha interna
nuestras respuestas corresponden a nuestros fluctuantes anhelos.
Toda ocasión es propicia para el bien ó para el mal.
¿Mas que es el bien y que es el mal?
Así como existen las leyes de los hombres
asi ellas puedan ser congruentes o contrarias
sujetas a la ocasión ó al camino del poder
conforme al talante de los pueblos
y guardar estas normas se ajusta a sus mandatos
como transgredirlas es violarlas en tanto el pueblo no las cambie.
El bien y el mal en su esencia metafísica
es la sujeción o no al Amor del Señor.
Los caminos de los hombres confunden la percepción del Señor
siempre los hombres han querido de Él servirse
para reafirmar su poder sobre la tierra
siempre han querido sujetar al Señor entre sus manos.
Estas percepciones del Señor sujetas al térreo camino
no corresponden al camino verdadero
cualquier sujeción del Señor sobre la tierra es un engaño
Él no necesita lo que en su bondad dispuso para el hombre
ello esta dado para los hombres
esta dado para su sustento en la tierra
el Señor no quiere de nuestras manos para Él ninguna ofrenda
Él solo apunta a estar presente en nuestros corazones.
En este entorno nuestros apegos
son quienes dirigen el destino de nuestras ocasiones
siempre toda ocasión se abre dualmente al bien y el mal
el bien en la ocasión esta en el apego al Amor del Señor
el mal esta en la negación del mismo
todo puede ser usado o rechazado en esta perspectiva
no es lo dispuesto para el hombre el bien o el mal
nuestra naturaleza humana sujeta al tiempo
con olvido de nuestra naturaleza divina alejada de él
hace propicia la ocasión para caer
este es sacrificio que hay que salar con sal
mantener en nuestras mentes nuestra naturaleza divina
para que el uso de la ocasión sea propicio al Señor
usémosla conforme al Amor
así estaremos propicios a su espíritu divino
no son las leyes de los hombres quienes marcan el bien o el mal
es la sujeción al Señor
es buscar nuestra esencia divina
las leyes de los hombres están dadas para conciliar nuestra vivencia
estén o no sujetas a la perfección del Amor
es la perfección del Amor quien debe guiar nuestros pasos
sigamos constantes en la búsqueda de su abrazo
tomando suavemente al mundo sin apego
es necesario tomar de él nuestro sustento
sin aferrarnos al vano placer o vana gloria.
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