La obra del Sembrador extrémese la tierra
surca su palabra
a quienes su semilla no alimenta
a quienes la aridez quema
a quienes la secan en espinas ahogándolas
y en quienes su corazón es para ella tierra buena.
Entrega el Sembrador bienaventuranzas.
A los pobres en espíritu
fundidos en su fe
sin pedir señales
en Él han puesto su esperanza
para ellos tiene en el cielo gloria eterna.
A los que lloran
apacentando dolor en su corazón
para ellos su eterna compañía
en su gozo tendrán consolación.
A los mansos
quienes el furor no engaña
en quienes la violencia muere
en quienes sin rencor
su sangre puede ser derramada
ellos recibirán la tierra.
A los que tienen hambre y sed de justicia
justicia divina
donde en la ley del Amor
cada grano cuenta
ellos serán saciados en la cosecha.
A los misericordiosos
quienes ofrecen su brazo
quienes entregan su ayuda
quienes dan su perdón
ellos igualmente recibirán del Señor misericordia.
A los limpios de corazón
quienes iluminados por el Amor
no es su mente presa de egoísmos
en ellos habita el Señor.
Bienaventuranza a los pacificadores
En quienes el Señor han puesto su confianza
y propagan la fe de su justicia
ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventuranza a los que padecen persecución por causa de la justicia
los que ven y se atreven en nombre del Señor
a mostrar el alejamiento a su palabra
para ellos tiene el Señor su eterna justicia en el reino de los cielos.
Estas son enseñanzas del eterno pescador
redentor de almas.
Bienaventurados sois cuando por mi causa os persigan
y os digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo
Gozaos y alegraos
por que vuestro galardón es en los cielos
no hagáis tesoros en la tierra
sino haced tesoros en el cielo
porque donde este vuestro tesoro
estará vuestro corazón.
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