Dame Señor tu palabra.
Que en mi mente tu fuego se encienda.
El dulce solas de los niños
Con su ángel en juegos y sueños.
Dame el recuerdo en tu nombre
el poder de curar evangelios
el ser ceniza e incienso
pasto y abrojo
lumen aquí y en lo eterno.
Dame Señor la pasión
dame puertas al cielo
que entorne murmullo y silencio
y ufano en candor y recuerdos
atento al punto de encuentro
recorra el camino a tu cima que es valle
a tu valle presente en lo interno.
Dame armoniosa mirada
arrebátame al tanto en mi puesto
en cada instante un ágora
en cada puente un encuentro.
en cada tristeza tu risa
en cada risa tu jubilo eterno.
Va la luz a tu cause
el junco al río
el río al mar
en el cada gota se baña
junto al pez obtienen su puesto.
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