Mucha es la sed
que vida y muerte agigantan.
Y tomados por la angustia
de un amor que se perdió
de una vida apagada
ruegan tu nombre
y Tu allí...
pareciera que callas.
Mucho es el dolor
que en armas se causa.
Mucho el terreno paraíso
que la mente no aplaca.
Y van rodando
en dolores
en odios
en infamias
en goces y apegos
donde sus cuerpos maltratan
y tu impávido...
pareciera que no llamas.
Mucho es el consuelo
que inútilmente reclaman.
Mucho pareciera
tu silencio que estalla.
Más tu diles Padre
como enseñoreas almas
si al fundirse en ti
les haces dueñas del todo
así no tengan nada
les entregas el perdón
para aliviar sus entrañas
el olvido del goce o el dolor
por que allí solo hay instantes
y todo instante acaba.
Mucho dicen es tu silencio
mas tu en dicha estallas.
En cada brizna de hierba
En cada amanecer
En cada pétalo de rosa
En cada dolor o ansia.
En cada encrucijada
construyes caminos
de fé y esperanza
a su paso alaban lo bellos
pero no esta allí
ni su fé
ni su esperanza.
Y ruegan nuevamente consuelo
Y Tu...
pareciera que callas.
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