Allí donde habitas.
Allí donde te entrega el devenir instantes
y tus rumbos toman fuerza
el corazón va tierno
o exaltado ante una garra ciega .
Allí donde tus pasos toman forma
y eternas voces dan vida a tus adagios
en procura de centrar el horizonte
puede en causas imprevistas sobrevenir
un torrente que te aplaste.
Allí en la fortaleza justa a tu reposo
donde lubrico, celestial o humano
pones en orden tus instintos
puede un instante agorero tocarte
desnudar tu corazón
colocar una espada en tu mano
y en tu mente al frío viento celeste de los tiempos.
Allí donde al pernoctar
Inclinas tu cabeza, envainas tu espada
un ave nocturna podrá atrapar tus sueños
para colocarlos profundo
y enviarte a la desesperación.
También allí podrás encontrar en tu corazón
el encanto de antiguos cuentos
con ángeles guardianes cual generosos caballeros
para auxiliarte en tus luchas
haciéndote de nuevo señor de tus deseos.
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